¿Qué es la sensibilidad dental?
La sensibilidad dental, también llamada hipersensibilidad dentinaria, se produce cuando la capa más interna del diente, lla dentina, queda expuesta. Esta capa contiene pequeños canales que conectan con los nervios del diente. Cuando el esmalte protector se desgasta o la encía se retrae, estos túbulos se abren y los estímulos térmicos o químicos alcanzan el nervio, generando dolor.
El diente consta de tres capas: la pulpa, que es la más interna y donde se encuentran las terminaciones nerviosas, el esmalte, que es la más externa, y una tercera que se encuentra entre ambas y que se llama dentina.
El esmalte se encuentra constantemente en un proceso de remodelación, desmineralizándose y remineralizándose. Sin embargo, existen circunstancias en las que el primero de los procesos cobra más protagonismo, favoreciendo el desgaste del diente y exponiendo al exterior la dentina. Es entonces cuando se origina un problema de sensibilidad dental, el cual se manifiesta en un dolor agudo en los dientes ante ciertos estímulos externos. Sus causas pueden ser variadas e incluyen desde un problema de bruxismo hasta un cepillado demasiado intenso o una enfermedad de las encías. Para detectar qué es lo que está ocasionando el trastorno, no obstante, resulta fundamental acudir al odontólogo. Mientras tanto, existen algunas cosas que pueden aplicarse para mejorar los síntomas de esta molestia. Toma nota de ellos.
¿Qué se esconde tras unos dientes sensibles?
Sientes dolor en los dientes cuando la dentina, que es la parte interna del diente, pierde su protección y queda expuesta.
El diente está formado por capas. La más externa es el esmalte, en la parte visible de la pieza dental. Prácticamente es mineral en su totalidad y si se debilita, no lo notas. Sobre esta capa actúa la pasta de dientes y el flúor para reforzarla.
En su parte no visible, la raíz, el cemento une el diente a la encía. Esta capa no contiene vasos sanguíneos ni terminaciones nerviosas y forma parte del periodonto, la mucosa de la encía.
La dentina sería una capa interna, tanto en la zona que se ve como en la que se une a la encía. Incluye muchos tubos diminutos, llamados túbulos dentinarios que contienen terminaciones nerviosas. Ese es el motivo de que duelan los dientes cuando esta zona queda sin protección.
Otra capa más interna sería una cavidad o hueco, la pulpa, llena de vasos sanguíneos y nervios que alimentan y proporcionan sensibilidad a cada pieza dental.
Principales causas de los dientes sensibles
Existen varias razones por las que la dentina puede quedar expuesta:
- Desgaste del esmalte
El esmalte es la capa exterior del diente y actúa como una barrera protectora. Puede desgastarse con el tiempo debido al cepillado agresivo, al consumo frecuente de alimentos ácidos o al bruxismo (rechinar o apretar los dientes). - Retracción de encías
La retracción gingival deja al descubierto una parte del diente sin esmalte, más vulnerable a los estímulos. Esta retracción puede deberse al cepillado incorrecto, enfermedades de las encías o una mala oclusión. - Caries o fisuras dentales
Las caries o microfisuras en los dientes pueden exponer la dentina y provocar sensibilidad. - Blanqueamientos dentales
Algunas personas experimentan sensibilidad temporal tras un blanqueamiento dental, debido a la reacción del esmalte a los agentes utilizados. - Restauraciones defectuosas
Empastes o coronas mal ajustados pueden generar zonas expuestas o microfiltraciones que hacen que el diente sea más sensible.
Causas del dolor en los dientes
- Comidas y bebidas ácidas (incluye todo lo dulce).
- Cepillarte con demasiada fuerza o con una pasta muy abrasiva.
- Bebidas y comidas demasiado frías o demasiado calientes.
- Masticar con tanta fuerza que desgaste los dientes o sufrir bruxismo (rechinar los dientes).
- Caries, incipiente o desarrollada.
- Retracción de la encía por periodontitis.
- Empastes sueltos o viejos.
- Úlcera estomacal, hernia de hiato, bulimia, vómitos frecuentes e incluso algunos medicamentos.
- También puedes sufrir sensibilidad dental, aunque solo temporalmente, cuando te has hecho una limpieza profesional o has recibido algún tratamiento odontológico.
Síntomas comunes de la sensibilidad dental
Identificar la sensibilidad dental es fácil si prestas atención a estas señales:
- Dolor breve y agudo al tomar bebidas frías o calientes.
- Molestias al consumir alimentos ácidos o muy dulces.
- Dolor al cepillarse o al usar hilo dental.
- Sensación de “pinchazo” al respirar aire frío.
Si experimentas alguno de estos síntomas de forma recurrente, es recomendable evaluar tu salud oral con un profesional.
Cómo prevenir y reducir la sensibilidad dental
La prevención y el tratamiento de la sensibilidad dental pasan tanto por buenos hábitos en casa como por la atención profesional. A continuación, algunas estrategias útiles:
- Cepillado correcto
Utiliza un cepillo de cerdas suaves y realiza movimientos suaves. El cepillado agresivo puede desgastar el esmalte y contribuir a la retracción gingival. - Pasta desensibilizante
Existen dentífricos específicos que ayudan a bloquear los túbulos dentinarios y reducir la transmisión de estímulos al nervio. - Evitar alimentos muy ácidos
Límites el consumo de cítricos, refrescos o bebidas energéticas, o bébelos con moderación y en períodos cortos. - Hidratación y saliva
Beber agua con regularidad ayuda a mantener la boca hidratada y favorece la producción de saliva, que tiene un efecto protector natural. - Revisiones dentales periódicas
Las revisiones profesionales permiten detectar desgaste, caries incipientes o problemas de encías antes de que se agraven.
Tratamientos profesionales
Si la sensibilidad persiste a pesar de aplicar estas medidas, en clínica se pueden valorar otras opciones:
- Aplicación de flúor profesional para reforzar el esmalte.
- Sellado de túbulos dentinarios mediante técnicas específicas.
- Corrección de encías retraídas mediante procedimientos periodontales.
Valoración de la mordida y tratamiento del bruxismo con férulas de descarga.
¿Qué consecuencias hay cuando no tratas a tiempo este problema?
Los dientes sensibles te avisan de que podrías estar desarrollando otras enfermedades, por eso no hay que ignorar este síntoma.
- Caries. Es la consecuencia más directa y uno de los síntomas cuando el diente está comenzando a perforarse. Lo mejor es que acudas al dentista cuanto antes para solucionar la caries antes de que rompa más el diente afectado.
- Gingivitis. Las encías se inflaman cuando se acumula la placa bacteriana, justo por debajo del diente. Antes de que la veas hinchada y rojiza, el dolor en los dientes suele avisar. Ten en cuenta que son las bacterias que viven en la boca quienes provocan esta inflamación.
- Periodontitis. Si has dejado pasar la gingivitis, derivará en esta enfermedad. Aquí la encía se retrae porque pierde tejido, el diente se queda al descubierto y, también, puede llegar a afectar a los nervios y al hueso de la mandíbula.
Cómo tratar la sensibilidad dental
La primera medida para tratar la sensibilidad dental es llevar una higiene adecuada. Cepíllate los dientes tras cada comida y utiliza una pasta que no sea demasiado abrasiva.
Tu alimentación también te afectará. Procura restringir los dulces, así como las bebidas y comidas ácidas (café o refrescos, por ejemplo). Incluye todo tipo de verduras, legumbres, frutas y alimentos ricos en calcio y vitamina D.
Por otra parte, un odontólogo iniciará el tratamiento más apropiado si sufres caries, gingivitis o periodontitis. Cuanto más tiempo pase para solucionar el problema, mayores acciones requerirá.
Consejos para mejorar la sensibilidad dental
- Utiliza un cepillo de dientes de filamentos suaves, con extremos redondeados y superficie lisa para evitar la abrasión del esmalte y la retracción de encías. De la misma forma, es importante que uses una pasta de dientes poca abrasiva (diseñada para reducir la sensibilidad dental) y que complementes la limpieza con hilo dental para eliminar cualquier resto de suciedad entre los dientes.
- No te cepilles los dientes de forma muy enérgica, ya que esto puede dañar el esmalte de tus dientes y causar lesiones en las encías.
- Evita el consumo de alimentos ácidos que pueden desgastar el esmalte de los dientes e incrementar las molestias propias de la sensibilidad dental. Algunos alimentos que no es recomendable consumir cuando se experimenta este problema son los zumos de cítricos, los encurtidos, el vino, el vinagre y las bebidas carbonatadas.
- No utilices tus dientes para cosas indebidas como cortar hilos o abrir envases. De igual manera, debes deshacerte de aquellos hábitos que provocan el desgaste de los dientes, como mordisquear los lápices o bolígrafos.
- Evita la ingesta de alimentos muy fríos o muy calientes, al menos hasta que la sensibilidad dental haya disminuido.
- Si la sensibilidad dental es originada por un problema de bruxismo, el tratamiento más eficaz consistirá en utilizar una férula durante las horas de sueño para proteger los dientes del contacto y, por consiguiente, de la erosión y el desgaste.
- Sigue una dieta equilibrada y aumenta el consumo de alimentos protectores (aquellos ricos en oxalato y calcio). Tomar con frecuencia alimentos como las espinacas, los plátanos, el queso o la leche mejorará tu sensibilidad dental.
- Acude a tu odontólogo para que descarte cualquier problema con tus encías. Si sufres sangrado de encías, dolor de dientes y sensibilidad, visita a tu dentista para detectar a tiempo cualquier problema que estuviera afectando a tu salud dental.
Conclusión
La sensibilidad dental no debe ser ignorada. Puede afectar tu calidad de vida al limitar lo que puedes comer o beber y, en muchos casos, indica la necesidad de mejorar tus hábitos o recibir atención profesional. Con una rutina de higiene adecuada, buenos hábitos alimentarios y revisiones periódicas es posible reducir o eliminar la sensibilidad en la mayoría de los casos.
En Clínica Dental Cubdens contamos con profesionales especializados que te ayudan a identificar la causa de la sensibilidad y te proponen soluciones personalizadas para proteger tu sonrisa. Si quieres más información o una valoración, no dudes en contactarnos a través de nuestra web oficial o en nuestra clínica.




