Morderse las uñas: un hábito muy dañino para tus dientes

Morderse las uñas es un hábito compulsivo que suele comenzar en la niñez (por observación de otros que lo hacen) y que puede provocar múltiples lesiones: deformación de la cutícula, aparición de verrugas, infecciones en los dedos, problemas dentales… En los casos más graves, este hábito, conocido científicamente como onicofagia, puede desembocar incluso en la pérdida total de la uña. Consecuencias de morderse las uñas Generalmente, las personas que se muerden las uñas coinciden en que no pueden controlar este impulso y en que a menudo ni siquiera son conscientes de que lo están llevando a cabo. Si tú eres una de estas personas, lo que vamos a contarte te interesa. Morder las uñas de forma compulsiva es una práctica muy extendida. En momentos de nerviosismo, mucha gente se lleva los dedos a la boca como remedio para calmar la ansiedad momentáneamente. Se calcula que hasta un 45% de los niños suelen actuar de esta manera y al menos un 10% de los adultos. Pero las personas que tienen esta costumbre no suelen darse cuenta de lo que están haciendo hasta que sienten dolor en la zona que rodea la uña. Y rara vez se percatan del daño que le están causando a la boca y al aparato digestivo en general. Se produce un deterioro en los dientes, sobre todo en los incisivos superiores e inferiores, que son los que generalmente se utilizan para mordisquear las uñas. Por su parte, el esmalte dental también resulta dañado y cuando existen restauraciones y empastes, estos también pueden verse deteriorados. Aumenta el riesgo de sufrir caries y se deforman tanto las encías como el paladar. Los dientes se vuelven más débiles. En ocasiones, cuando el hábito se perpetúa de por vida, las piezas dentales pueden llegar a aflojarse. Puede producirse apiñamiento de los dientes por efecto de la mordida constante y es común que aparezca dolor en la mandíbula, así como dificultades para masticar. Morderse las uñas favorece la proliferación de bacterias que, a su vez, favorece el mal aliento y la aparición de infecciones bucales como la gingivitis. De la misma forma, también resulta habitual que aparezcan aftas y llagas en la boca. ¿Por qué nos mordemos las uñas? Por lo general, morderse las uñas es un hábito más común en personas que sufren ansiedad y que tienden a reprimir los síntomas de este trastorno. De esta forma, muchos psicólogos coinciden en que la onicofagia obedece a una pauta de control cerebral cuyo fin estriba en amortiguar los efectos psíquicos de una situación que rechazamos: estrés, miedo, nerviosismo… Según otras teorías, puede existir una predisposición genética a hacerlo y, de acuerdo a la Asociación Americana de Psiquiatría, este hábito podría formar parte de los síntomas del trastorno obsesivo-compulsivo. Cómo dejar de morderse las uñas Identifica en qué momentos te muerdes las uñas y trata de evitar esas situaciones. Si, por ejemplo, acostumbras a hacerlo cuando estás aburrido, evita los ratos muertos y trata de tener algo entre las manos en los momentos en que estés más desocupado. Evita el consumo de sustancias estimulantes como el café, las bebidas alcohólicas o el tabaco. Estas solo aumentarán tu ansiedad y te llevarán a morderte con más frecuencia las uñas. Cuando te entren ganas de morderte las uñas, ten a mano un sustitutivo. Puedes tomar un bocado de algo saludable o probar a hacer algunas respiraciones. Cuida tus uñas llevándolas siempre bien recortadas, limadas e hidratadas (o píntatelas). Si las ves con buen aspecto te entrarán menos ganas de mordisquearlas. Utiliza un esmalte especial con un sabor desagradable que te disuada de mordisquear tus uñas. Aplícalo diariamente, quítatelo una vez a la semana y vuelve a empezar hasta que consigas acabar con este hábito. Problemas de morderse las uñas Los médicos denominan a este hábito onicofagia y para ellos no es una cuestión baladí, ni mucho menos. Odontólogos y estomatólogos alertamos sobre las consecuencias que puede acarrear morderse las uñas de manera consciente o inconsciente. Desgaste en los dientes Las uñas son un material bastante duro, lo que contribuye a un deterioro significativo del esmalte dental. No es nada extraño que los incisivos de las personas que se muerden las uñas presenten zonas donde falta el esmalte o se ha vuelto más fino. Esto se debe a los microtraumatismos que causa la mordida y provoca que las piezas dentales afectadas se debiliten. Otra consecuencia es el apiñamiento de los dientes. Y es que la presión de los dedos, unida a la fuerza de la mordida, hace que las piezas se vayan desplazando paulatinamente. Dificultades en la masticación Mordisquear las uñas no solo causa problemas en las piezas dentales. Esta costumbre también está asociada a ciertos problemas mandibulares. Al forzarse tanto la posición de la mandíbula inferior para poder morder en zonas de difícil acceso, la articulación de esta se ve alterada. El resultado es una creciente dificultad para la correcta masticación de los alimentos. Además, es bastante habitual que se produzcan ruidos al masticar, e incluso dolor. Halitosis El hábito de morder las uñas constantemente conlleva también una transferencia de los microorganismos que crecen bajo estas a otras partes de la boca, como la lengua o las encías. En estos sitios, los patógenos encuentran un lugar cálido y húmedo, ideal para desarrollarse. Por supuesto, la proliferación de bacterias puede dar lugar a la aparición de úlceras y otro tipo de infecciones en las encías o los tejidos blandos de la boca. Pero, incluso si esto no llega a producirse, lo que es seguro es que será el origen de lo que se conoce como mal aliento. En términos médicos, halitosis. Problemas intestinales Los gérmenes no siempre permanecen en la boca. Es fácil que pasen de ahí a otras partes del aparato digestivo, como los intestinos. Allí también se dan las condiciones idóneas para que sigan desarrollándose. Por eso, no es infrecuente que las personas con onicofagia presenten también parásitos intestinales. Sobre todo, en el caso de los niños. Ya ves que las consecuencias de
Dime cómo se ve tu lengua y te diré cómo está tu salud

Tantas son las pistas que puede darnos nuestra lengua sobre el estado de nuestra salud que casi podríamos referirnos a ella como el espejo de nuestro cuerpo. Aprender a reconocer diferentes alteraciones en su apariencia puede darnos una valiosa información sobre diferentes problemas y dolencias. Te contamos más en las siguientes líneas: ¿Qué dice de nuestra salud la apariencia de nuestra lengua? Ponte frente al espejo y observa tu lengua. ¿Qué ves? Aquí te ofrecemos una pequeña guía para interpretarlo: Lengua muy roja y brillante. A pesar de que la lengua presenta un color rosado natural debido a la enorme cantidad de vasos sanguíneos que posee, en ocasiones puede verse más roja de lo normal. Esto podría revelar alguna deficiencia nutricional, como es el caso de la falta de vitamina B12 o de hierro (que podrían ocasionar una pérdida de papilas y hacer que la lengua se viese más brillante y suave). Lengua blanquecina o con manchas. Una lengua con manchas blancas o blanquecina en su total puede ser el reflejo de haber sufrido una infección por hongos (por ejemplo, candidiasis). También es frecuente en personas con sistemas inmunes debilitados como ancianos o personas con enfermedades autoinmunes. Lengua marrón. Una mala higiene oral, un problema de tabaquismo o el uso de antibióticos de forma prolongada pueden hacer que las papilas se vean más decoloradas proporcionando a la lengua un aspecto oscuro y desgastado. Aunque no entraña ningún riesgo para la salud, este hecho puede implicar mal aliento o halitosis. Lengua agrietada. A medida que envejecemos, nuestra lengua puede sufrir la aparición de algunas grietas y fisuras. Otras, sin embargo, pueden surgir debido a una incorrecta higiene bucal o una infección por hongos. De la misma forma, los aparatos de ortodoncia y otros dispositivos dentales pueden causar estas hendiduras en la lengua. Lengua con llagas. Si aparecen llagas en la boca de forma recurrente es posible que se sufra la carencia de ciertos nutrientes, como es la vitamina B6, el hierro o la niacina. Por otra parte, las llagas en la lengua pueden aparecer también debido a un problema de estrés crónico, ya que las personas que se encuentran agotadas o muy nerviosas son más propensas a sufrirlas. Lengua hinchada con capa blanca gruesa. Cuando la lengua muestra esta apariencia significa que existe un problema de acumulación de mucosidad en el cuerpo (o que existe una deficiencia de ciertas bacterias buenas). Por otra parte, si la lengua se muestra únicamente blanca en los laterales, es probable que se sufra algún tipo de problema en los pulmones. Lengua con una grieta en el medio. Una lengua con una grieta en el medio puede ser el reflejo de un estómago débil o determinados problemas digestivos. Revisar periódicamente nuestra boca es fundamental para detectar a tiempo posible problemas y enfermedades. ¿A qué esperas para pedir cita con tu odontólogo? En la Clínica Dental Cubdens en Barcelona estaremos encantados de atenderte. Pide cita con nosotros sin compromiso en la clínica dental en Nou Barris.
Hongos en la boca: causas y tratamiento

La flora microbiana de nuestra boca es muy variada y, si bien algunos de estos microorganismos viven en armonía en nuestra cavidad bucal, algunos otros pueden atacarnos en determinadas ocasiones. De esta forma, aunque la relación que mantienen nuestro organismo con estas bacterias y hongos es beneficiosa la mayor parte del tiempo, en ocasiones estos pueden proliferar de forma desproporcionada y provocar alteraciones. Una de las más molestas es la candidiasis oral u hongos en la boca. Desde Cubdens, clínica dental en Barcelona, te explicamos todo sobre esta condición en este post. ¿Qué son los hongos en la boca? Los hongos son microorganismos que viven en nuestro cuerpo (y también en nuestra boca). En la cavidad bucal, se localizan en las paredes de esta, en la lengua y en las encías y, aunque la mayoría de ellos son inofensivos, en algunos casos pueden causar infecciones. La infección por hongos en la boca puede afectar tanto a adultos como a niños y puede estar provocada por diferentes agentes. El resultado de esta infección acostumbra a ser la candidiasis oral, aunque a veces puede tomar la forma de otro tipo de enfermedad. ¿Qué síntomas provocan los hongos en la boca? Los hongos en la boca ocasionan síntomas comunes como irritación y ardor en el interior de la boca, mucosa blanquecina en la lengua, alteraciones en el sentido del gusto, inflamación de las encías, fisuras en las comisuras de la boca y dolor en el proceso de masticación. Además, es común que las personas que sufren hongos en la boca experimenten inflamación en los ganglios linfáticos del cuello y mal aliento. ¿Cuáles son las causas de los hongos en la boca? La candidiasis oral o hongos en la boca puede ser originada por diferentes causas. Las más comunes son: Déficit de defensas que provoca infecciones en la cavidad bucal. Xerostomía o síndrome de boca seca que causa una pérdida de flora bucal. Alimentación poco saludable que favorece la proliferación de microorganismos en la boca. Higiene bucal deficiente y consumo de tabaco. Ambas cosas aceleran el proceso fungicida. Consumo crónico de ciertos fármacos como los antibióticos, que favorecen la deshidratación bucal y la propagación de hongos. Cambios hormonales, como los que se dan durante el embarazo o la menopausia. Diabetes e infecciones por VIH. ¿Cómo se tratan los hongos en la boca? La infección por hongos debe ser tratada lo antes posible para evitar que se extienda durante mucho tiempo. Lo habitual es que una candidiasis moderada dure en torno a las tres semanas y debe ser diagnosticada por un odontólogo que determine la gravedad de la infección. En función de esta, el especialista puede prescribir desde medicamentos tópicos hasta fármacos orales para acabar con la candidiasis. Si crees que estás sufriendo hongos en la boca, en Clínica Dental Cubdens Barcelona podemos ayudarte a acabar con la infección. Ponte en contacto con nosotros sin compromiso y te explicaremos cómo podemos ayudarte a recuperar la salud de tu boca. Visítanos en nuestra clínica dental en Nou Barris.
¿Qué relación existe entre la higiene dental y la enfermedad cardiovascular?

La salud bucal y las enfermedades cardíacas guardan una relación más estrecha de la que te imaginas. El motivo es el siguiente: las bacterias y otros gérmenes de la boca pueden trasladarse por el torrente sanguíneo boca hasta el corazón, provocándole a esta inflamación y haciéndole propenso a sufrir enfermedades como la endocartitis (infección del revestimiento interno del corazón), arteriosclerosis (obstrucción de las arterias) e incluso apoplejía, una disminución de las funciones cerebrales como consecuencia de la alteración del riego sanguíneo en el cerebro. ¿Qué enfermedades bucales pueden afectar a nuestro corazón? Lo sabes de sobra: el tabaco, la obesidad, el sedentarismo, el alcohol son perniciosos para la salud de tu corazón, pero ¿sabías que también lo es una higiene bucal deficiente? Lo es porque puede provocar enfermedades de las encías como la periodontitis o la gingivitis , afecciones de origen infeccioso e inflamatorio que dañan los tejidos que sujetan el diente y cuya respuesta inflamatoria puede extenderse por todo el organismo. Tanto es así que hoy sabemos que las personas con periodontitis, de acuerdo a un informe realizado por la Sociedad Europea de Cardiología, tienen un 25 % más de probabilidades de sufrir una enfermedad del corazón. Lo que sucede es que los microorganismos orales presentes en la periodontitis se trasladan a la sangre pudiendo llegar hasta el corazón, provocando que las personas con esta enfermedad tengan más riesgo de contraer o empeorar alguna enfermedad coronaria. ¿Qué señales en nuestra boca pueden indicar riesgo cardiovascular? ¿Sufres alguno de los síntomas que describimos a continuación? Entonces no dejes pasar ni un día más sin pedir cita con tu oodontólogo: Las encías están rojas e inflamadas y te duelen cuando presionas levemente sobre ellas. Las encías sangran al comer, cepillar los dientes o pasar el hilo dental. Existe mal aliento y/o mal sabor de boca. Las encías están retraídas (retracción de encías) y cada vez queda más parte del diente al descubierto. Algunos dientes tienden a separarse y algunas piezas dentales están flojas. ¿Cómo pueden prevenirse las enfermedades de las encías? Muchas de las enfermedades de las encías cursan sin síntomas hasta que ya es demasiado tarde, por lo que la prevención es fundamental. ¿Quieres mantener tus encías sanas y, de paso, proteger a tu corazón? Entonces te interesa leer estos consejos: Cuida tu higiene bucal cepillando tus dientes tres veces al día. Utiliza, además, hilo dental o cepillos interdentales para evitar la acumulación de sarro. Utiliza un enjuague bucal para prevenir enfermedades de las encías. Evita el consumo de alcohol y tabaco. Tanto una sustancia como la otra perjudican tu salud bucodental, al favorecer la irritación e inflamación de las encías y al incrementar el riesgo de sufrir infecciones. Hazte una limpieza dental cada seis meses. Gracias a ella podrás eliminar la placa bacteriana acumulada en tus dientes, lo cual te ayudará a prevenir enfermedades del periodonto como la gingivitis o la periodontitis. Acude a revisión con tu odontólogo. Hazlo al menos una vez al año para prevenir cualquier enfermedad oral y detectar a tiempo cualquier problema que pudiera surgir. Si sospechas que podrías estar sufriendo una enfermedad de las encías o cualquier otro problema con tu salud bucodental, en la Clínica Dental Cubdens podemos ayudarte a ponerle solución. Podemos atenderte en nuestra clínica dental en Nou Barris.
¿Puede la osteoporosis detectarse en una visita al dentista?

No vamos a hacerte esperar para darte una respuesta. Lo cierto es que sí, en la visita al dentista se puede detectar un posible caso de osteoporosis. ¿Cómo? Te lo explicamos con detalle en este artículo. ¿Qué es la osteoporosis? La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por la disminución de la densidad de los huesos, lo cual hace que estos se vuelvan más frágiles y presenten un mayor riesgo de fracturarse. Lo que sucede exactamente es que los huesos se vuelven más porosos y aumenta el número y el tamaño de las cavidades que existen en su interior. Esto, a su vez, hace que los huesos resistan peor los golpes y se rompan con facilidad. Se trata de una enfermedad silenciosa porque no suele manifestar síntomas hasta que la pérdida de masa ósea es tan severa que empiezan a provocarse las fracturas. Por otra parte, las fracturas más frecuentes son las de vertebras, cadera y muñeca. ¿Quién puede padecer osteoporosis? Se trata de una enfermedad que afecta principalmente a mujeres adultas (que ya han superado la menopausia), aunque también puede presentarse en hombres, adolescentes e incluso niños. La osteoporosis es, además, una enfermedad en la que influyen factores genéticos y hereditarios, además de otros factores externos como la mala alimentación o desnutrición, el sedentarismo y el consumo de ciertos fármacos. ¿Por qué se detecta la osteoporosis en la visita al dentista? Como avanzábamos al comienzo del artículo, la osteoporosis es una enfermedad silenciosa que afecta a nuestros huesos sin ocasionar a menudo ningún síntoma (el dolor aparece cuando se produce la fractura). En el caso de la boca, esta enfermedad afecta principalmente al hueso mandibular y al maxilar superior, y cuando se detecta pérdida de hueso dental o pérdida de dientes, suele ser reflejo de que el paciente está sufriendo una pérdida de masa ósea en otras partes de su cuerpo. Por este motivo, la visita regular al odontólogo se vuelve tan importante, ya que las revisiones y radiografías que se realizan en consulta pueden hacer que se detecte la pérdida de masa ósea. Consejos para prevenir la osteoporosis Al igual que existen factores de riesgo que pueden propiciar su aparición, también existen algunas cosas que pueden ayudar a prevenir la osteoporosis. Toma nota: Lleva una dieta equilibrada y rica en calcio. Consume alimentos ricos en calcio, como los lácteos o las almendras y otros ricos en vitamina D (los cuales ayudarán a tu organismo a producir este macromineral de forma natural). Evita el alcohol y el tabaco. No fumar y no consumir alcohol te ayudará a mantener tus huesos en forma. Ten en cuenta que ambas sustancias perjudican nuestro organismo debilitándolo (y esto incluye a nuestros huesos). Practica ejercicio físico. Realizar ejercicio físico con moderación y adaptado a tu edad y condición ayudará a que tu sistema musculoesquelético se mantenga en plena forma. Si eres una mujer y ya has cumplido los 50 años, te recomendamos que acudas a una revisión con tu odontólogo para comprobar el estado de tu boca. Valora este artículo:
¿Puedo consumir alcohol y tabaco tras una intervención dental?

Después de una cirugía odontológica es esencial seguir algunos cuidados para evitar complicaciones y asegurar el éxito de la intervención. Para garantizar que todo va a ir bien y que no vamos a tener que enfrentarnos a ningún problema, una de las precauciones principales es consumir el alcohol y el tabaco. Así lo recomendamos siempre desde nuestra clínica dental en Barcelona a todos nuestros pacientes. Alcohol y tabaco, dos sustancias prohibidas tras una cirugía dental El tabaco y el alcohol son dos sustancias muy dañinas para nuestra salud, de eso no cabe nada. Tras una intervención odontológica, son de igual forma los peores enemigos que podemos tener. Y es que, como en cualquier proceso de cicatrización, el alcohol y el tabaco dificultan y retrasan la curación, al aumentar considerablemente el riesgo de infecciones. A su vez, estas infecciones van asociadas a molestias, dolores y complicaciones que pueden incluso llevarnos a necesitar una nueva operación. ¿Qué hacen exactamente el alcohol y el tabaco en nuestro organismo? El alcohol y, sobre todo el tabaco, son unos de los principales responsables del fracaso de ciertos tratamientos, como es el caso de los implantes dentales. Los motivos son los siguientes: Merman la capacidad de defensa de nuestro sistema inmunitario frente a las agresiones de microbios, al hacer que disminuya el aporte de sangre al hueso y a la encía. Esto hace que se retarde el proceso de cicatrización. Irritan y alteran los tejidos blandos de la boca (mucosas). Aumentan el riesgo de sufrir complicaciones en los implantes dentales, como infecciones en las zonas intervenidas y disminuyen la capacidad de regeneración de las lesiones. A largo plazo, dificultan el mantenimiento de los implantes dentales, incrementando el riesgo de que se sufra enfermedad periimplantaria (inflamación de los tejidos que rodean al implante). ¿Qué cosas sí debo hacer tras una intervención dental? Tras una cirugía oral es importante que sigas algunas recomendaciones para garantizar la absoluta recuperación y la prevención de complicaciones. Toma nota: Cepíllate los dientes tres veces al día de forma exhaustiva. Utiliza para ello un cepillo diseñado para las necesidades de los periodos posquirúrgicos (si tu odontólogo así te lo recomienda). Emplea también hilo dental o un cepillo interdental para asegurarte que eliminas toda la placa bacteriana de entre los dientes. Eso sí, ten cuidado de no aplicar demasiada presión al cepillarte. No consumas alimentos muy duros hasta que no hayan transcurrido unos días y la inflamación y el dolor se hayan atenuado. Bebe mucha agua para mantenerte hidratado. No realices ejercicio físico de intensidad durante al menos una semana tras la intervención. Así disminuirás el riesgo de sufrir un sangrado. Duerme con la cabeza ligeramente más elevada que el resto del cuerpo. Toma los medicamentos (analgésicos y antiinflamatorios) que tu odontólogo te haya prescrito para disminuir las molestias y el dolor. Si estás sufriendo síntomas de un rechazo de tu implante dental y buscas un dentista en Barcelona, nuestro equipo de profesionales te ayudará a solucionarlo. No dudes en pedir cita o contactarnos sin compromiso. Valora este artículo:
Seis claves para cuidar las encías y mantenerlas sanas

Enfermedades como la gingivitis, periodontitis, retracción de la encía… Las enfermedades que afectan a esta parte de nuestra boca son varias y todas pueden acarrear consecuencias nada deseables. Además, muchas de estas enfermedades cursan sin síntomas hasta que ya es demasiado tarde, por lo que la prevención se vuelve fundamental. ¿Quieres mantener sanas tus encías? Entonces te interesa leer esta recopilación de seis consejos para tu salud bucodental que hemos preparado para ti. Cuida tu higiene bucal. Resulta obvio, pero no podemos dejar de recordar que para gozar de una buena salud bucodental (la cual incluye a las encías) es necesario limpiar exhaustivamente los dientes tres veces al día. Eso sí, el cepillado no debe ser muy intenso, ya que demasiada fuerza aplicada sobre las encías podría dañarlas. No te olvides de utilizar hilo dental o cepillos interdentales para evitar que se acumule el sarro. También es recomendable que utilices algún enjuague bucal especial para prevenir enfermedades de las encías. Vigila los alimentos que forman parte de tu dieta. Tanto el consumo de grasas saturadas como el de azúcares perjudica gravemente la salud de tus dientes, pero también la de tus encías. Evita la mantequilla, los bollos industriales y otros productos que lleven grandes cantidades de azúcar, y trata de seguir una dieta equilibrada. Evita el consumo de alcohol y tabaco. Lo sabes de sobra: ambas sustancias son muy dañinas para tu salud y son responsables de multitud de enfermedades. ¿Sabías, sin embargo, que también pueden perjudicar tu salud bucodental? Pues así es: tanto el alcohol como el tabaco favorecen la aparición de infecciones y aumentan la irritación e inflamación de las encías. Ejercita tus encías. Un gesto que puede ayudarte con este objetivo es masticar. ¿Qué tal si cada día te propones comerte, al menos, una manzana? Al morderla estamos ayudando a eliminar los restos de los alimentos que pueden quedar en nuestros dientes (y en nuestras encías) y estamos limpiando nuestra boca de placa bacteriana. ¡Come regaliz! Según los resultados de una investigación publicados en Journal of Natural Products, algunos componentes de la raíz seca del regaliz pueden ayudar a prevenir las caries y las enfermedades de las encías. Esto se debe al hecho de que estos componentes resultan muy efectivos en la lucha contra las bacterias que causan las caries y además inhiben la aparición de bacterias responsables de la periodontitis. Ojo, hablamos de la raíz del regaliz, no de las golosinas con azúcares que se comercializan bajo este nombre. Acude a revisiones con tu odontólogo. La mejor forma de prevenir enfermedades de las encías es, además de manteniendo una correcta higiene bucodental, asistiendo al dentista en cada una de las visitas que él mismo te marque. De esta forma, estarás a tiempo de solucionar a tiempo cualquier problema que pudiera haber surgido. Además, es importante que cada seis meses te sometas a una limpieza dental. Si estás experimentando algún problema con tus encías o cualquier otra complicación bucodental, en Clínica Dental Cubdens en Barcelona podemos ayudarte. No dudes en pedir cita o informarte sin compromiso. Nuestro equipo de profesionales te atenderá en la clínica dental en Nou Barris. Valora este artículo:
Menopausia y salud bucodental, ¿cómo afectan a nuestra boca los cambios hormonales?

Los cambios hormonales que experimenta la mujer durante la menopausia influyen en su salud general, incrementando el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, cefaleas y trastornos de la piel, entre otros. La caída de los niveles de estrógenos y progesterona, además, hace que puedan aparecer ciertos problemas bucodentales. Estos principalmente afectan a la encía, que se vuelve más débil con el paso de los años (y especialmente durante esta época) y es que es importante tener en cuenta que existen tratamientos dentales para personas con edades avanzadas. Síntomas de la menopausia y problemas bucodentales Durante la menopausia resulta habitual sufrir alguno de los siguientes problemas bucodentales: Sequedad bucal o xerostomía. Aunque no entraña ninguna gravedad para quien lo sufre, lo cierto es que la sequedad bucal puede resultar un problema muy incómodo. Se produce como consecuencia de una disminución del flujo salival y puede tratarse con estimulantes salivares, además de llevando a cabo diariamente una limpieza muy exhaustiva (con un enjuague específico) Gingivitis y recesión gingival. Con los años, la encía, encargada de sujetar el diente, se vuelve más débil y comienza a retraerse, dejando parte del diente expuesto y favoreciendo la aparición de problemas de sensibilidad o caries radicular. Deterioro dental. Con el paso de los años, es normal que los dientes pierdan brillo, sufran erosión o se apiñen. Por deterioro dental conocemos al debilitamiento del esmalte que se origina en gran medida por culpa de la placa bacteriana que se acumula en nuestros dientes. Prevenirlo es posible en gran medida llevando a cabo una higiene dental profunda tres veces al día. Pérdida de hueso. La merma del hueso alveolar hace que este no sea capaz de sujetar con tanta firmeza el diente, favoreciendo que las piezas dentales se muevan, apiñen e incluso se acaben perdiendo. Cuidar los dientes durante la menopausia Cuidar la salud bucodental durante la etapa de la menopausia es posible siguiendo algunos consejos: Sigue una dieta rica en vitamina A, E y C. Incrementa el consumo de alimentos como la zanahoria, el tomate, las espinacas o el melón (ricos en vitamina A); vegetales como el pimiento rojo o las coles de Bruselas, frutas como la naranja, el pomelo o el kiwi (ricos en vitamina C), y frutos secos como las nueces, las almendras o las avellanas (ricos en vitamina E). Estos te ayudarán a fortalecer y proteger tu piel y mucosas. Mantén una buena higiene bucodental. Durante esta etapa es muy importante que seas más exhaustiva que nunca con tu higiene bucodental. Utiliza para el cepillado una pasta de dientes con un índice de abrasividad medio o bajo y emplea un cepillo con filamentos de nylon y poliamida y las puntas redondeadas y pulidas. Completa tu higiene con seda dental y un colutorio específico para el problema que estés experimentando. Acude con frecuencia a tu dentista. Sométete a una revisión dos veces al año. En cada una de ellas tu odontólogo deberá valorar el estado de tus dientes, encías y periodonto (el conjunto de ligamentos que fijan el diente dentro del alveolo del hueso maxilar). Si los síntomas de la menopausia están afectando a tu salud bucodental o buscas un dentista para edades avanzadas, en Clínica Dental Cubdens en Barcelona podemos ayudarte a paliarlos. No dudes en pedir cita o informarte sin compromiso. Valora este artículo:
Estomatitis, ¿qué es y cómo podemos tratarla?

Puede presentarse en cualquier parte de la cavidad bucal: lengua, encía, mejillas, labios, garganta… Hablamos de la estomatitis, un proceso inflamatorio que afecta a las mucosas de la boca y que puede experimentarse a cualquier edad. Su síntoma más característico es la presencia de úlceras o aftas de color rojizo (a menudo recubiertas por una membrana fina de tono amarillo). Aunque no entraña ningún riesgo para la salud, lo cierto es que la estomatitis puede llegar a ser muy dolorosa para las personas que la sufren, dificultando acciones cotidianas como masticar, tragar o hablar. Si crees que es tu caso, no dudes en ponerte en manos de un buen dentista en Barcelona. ¿Cuáles son los síntomas de la estomatitis? La estomatitis se caracteriza por la aparición de úlceras rojas en cualquier parte de la cavidad bucal. Estas úlceras se muestran inflamadas y duelen, sobre todo cuando se mastica, se habla o se realiza cualquier acción que involucre a la zona afectada. Además, en casos más graves, la estomatitis puede causar fiebre, sangrado, ardor y picor cuando las aftas están curándose. ¿Qué cosas causan estomatitis? Muchas personas presentan llagas en la boca, infección de encías y úlceras en diferentes partes de la cavidad oral sin saber que estas manifestaciones responden a una estomatitis. Las principales causas de estas lesiones acostumbran a ser: Una higiene bucal deficiente que provoca que la suciedad se vaya acumulando en los dientes y que a la larga ocasiona problemas de salud bucodental. Una alimentación poco saludable y una dieta pobre en vitaminas o proteínas. El consumo de alimentos o bebidas demasiado calientes que lesionan las mucosas bucodentales. La ingesta excesiva de alcohol. El consumo de antibióticos y ciertas reacciones alérgicas a algunos fármacos. Una mala oclusión, que puede generar a su vez problemas de masticación y, en consecuencia, lesiones en las mucosas bucales. Enfermedad celíaca o síndrome del intestino irritable. ¿Cómo se trata la estomatitis? A pesar de que los síntomas de la estomatitis suelen desaparecer por sí solos al cabo de diez días, existen algunas cosas que pueden acelerar la curación de las molestas llagas en la boca. De esta forma, la estomatitis puede tratarse con enjuagues, medicamentos antiinflamatorios e incluso anestésicos locales que siempre debe prescribir el odontólogo. Consejos para prevenir la estomatitis Mantén una buena higiene bucodental. Cepíllate los dientes tres veces al día sin olvidarte del interior de las mejillas y la lengua. Utiliza seda dental para limpiar el espacio entre dientes y termina la rutina con un colutorio especial para prevenir la gingivitis. Lleva una dieta saludable y variada. Que esta sea rica en frutas y verduras para asegurarte de que proporcionas a tu cuerpo el aporte de vitaminas que necesita. Evita el alcohol y el tabaco. Ambos irritarán la mucosa de la boca y facilitarán la aparición de estomatitis. Si estás tomando antibióticos o cualquier otro fármaco que pudiese ocasionarte problemas bucales, consulta con tu médico u odontólogo para que te informe sobre cómo puedes prevenir la inflamación de las mucosas de la boca. Además, es importante tener en cuenta que existe un tipo de estomatitis denominada estomatitis herpética que necesita ser tratada de una forma diferente. Por ello, si estás sufriendo algún tipo de proceso inflamatorio que afecta a tu boca es importante que acudas a tu odontólogo para que determine qué lo está causando y te prescriba un tratamiento. Si busca un dentista en Barcelona, nuestro equipo de profesionales puede atenderte en la clínica dental en Nou Barris. No dudes en pedir cita o contactarnos sin compromiso. Valora este artículo:
7 consejos para prevenir el mal aliento

Cada día existe mayor cuidado de la estética dental pero no debemos descuidar que alrededor de un tercio de la población sufre mal aliento o halitosis, un problema que se define como la existencia de olores desagradables que se emiten por la boca. Se trata de un problema que, a nivel social, puede suponer graves trastornos, por lo cual resulta fundamental atajarlo acudiendo a una clínica dental profesional. Si estás experimentando halitosis, lo primero que debes hacer es acudir a tu médico para que identifique las causas del mal aliento y te ofrezca una solución definitiva. Además, debes saber que existen algunas cosas que puedes hacer para quitar el mal aliento. Nosotros te hablamos de ellas: Cómo quitar la halitosis 1. Cuida tu higiene dental. Para prevenir el mal aliento, la higiene es fundamental. En este sentido, debes cepillarte los dientes tras cada comida (sin olvidarte de la parte trasera de la lengua, la cara interna de las mejillas y el paladar), y utilizar un enjuague bucal dos veces al día. Usando este producto podrás eliminar muchas de las bacterias a las que no puede acceder el cepillo de dientes. 2. Incentiva la producción de saliva. El mal aliento puede reducirse previniendo aquellas prácticas que reducen la producción de saliva y resecan la boca. De esta forma, es importante que trates de respirar por la nariz, que mastiques bien los alimentos antes de tragarlos y que bebas agua con frecuencia. Además, para incentivar la producción de saliva, puedes tomar alimentos cítricos y ricos en fibra y masticar chicles sin azúcar. 3. Toma mucha agua. Bebe agua u otros líquidos como infusiones (de menta, manzanilla o tomillo) para mantenerte hidratado. Lo ideal es que ingieras un litro y medio de agua al día y que, por supuesto, evites las bebidas alcohólicas. El alcohol es un agente deshidratante que al entrar en contacto con la saliva y las mucosas orales promueve la volatilización de varios compuestos de mal olor. 4. Lleva una dieta sana y equilibrada. Incorpora a tu alimentación una importante cantidad de verduras frescas y ricas en fibra, como son las zanahorias y el brócoli. Este tipo de vegetales, además de cuidar tu salud, te ayudarán a limpiar tus dientes. Intenta no mezclar almidones (patatas, pan, pasta, etc.) con proteínas y, como postre, opta por la fruta asada. 5. Evita ciertos alimentos. Algunos alimentos como los dulces, el embutido o la carne de ternera pueden causar mal aliento o halitosis, ya que son causantes de digestiones pesadas. No obstante, no es necesario que los elimines por completo de tu dieta. Puedes consumirlos con moderación y sabiendo que, tras comerlos, deberás cepillarte a conciencia los dientes. 6. Visita a tu médico. A veces, el mal aliento tiene su causa en enfermedades pasajeras como la faringitis o la amigdalitis. Sin embargo, en ocasiones, tras un problema de halitosis puede encontrarse algún trastorno estomacal, como determinados tipos de gastritis, úlceras o reflujo gastroesofágico. Por este motivo, si la halitosis es recurrente, es importante acudir al médico para que valore si esta puede ser ocasionada por algún problema de salud. 7. Acude a tu dentista. Las visitas regulares al odontólogo pueden ser claves para acabar con la halitosis. En su consulta, el odontólogo realizará una exploración bucal para detectar si existen caries o fracturas que podrían estar provocando el mal aliento. De la misma forma, el odontólogo podrá descubrir si existen otras posibles causas de mal aliento de origen periodontal, como es el caso de la existencia de placa bacteriana, sarro o bolsas periodontales. Preguntas frecuentes sobre la halitosis ¿Mi halitosis puede ser de origen gástrico? No es la más habitual pero puede producirse. El 90% del mal aliento aproximadamente es de origen bucal. El resto, ese 10%, es el que tiene un origen extraoral, ósea que proviene de un lugar que no es la boca, como el estómago, el aparato respiratorio u otros. Existen diversas patologías del tracto digestivo que pueden estar en relación con el mal aliento, como gastritis, úlceras, hernias de hiato, reflujo gastroesofágico, divertículo de Zenker, las enfermedades inflamatorias intestinales o la presencia de cuerpos extraños en la faringe. ¿Qué ocurre en el estómago para que nos produzca halitosis? El estómago está conectado a la cavidad bucal por el esófago. Si surge algún problema o mal funcionamiento a lo largo del trayecto del tubo digestivo, se puede traducir en mal aliento. La bacteria Helicobacter pylori suele ser la causante de la infección gástrica que provoca, entre otros, la halitosis. Su presencia provoca que se generen unos gases llamados compuestos sulfurados volátiles, que entre sus características está la de producir mal olor. ¿Hay algún tratamiento para neutralizar a esta bacteria? }Sí hay tratamiento seguro y eficaz. Existen tests que determinan la presencia de la bacteria en el organismo. Si la halitosis es de origen gástrico, al eliminar esta bacteria se dejará de tener mal aliento y así confirmar la relación. El uso de antibióticos y otros medicamentos pueden solucionarlo. El odontólogo será el encargado de detectar si la halitosis es de origen extraoral. De ser así, será él quien le derive al profesional correspondiente. ¿Cómo se diagnostica? De esta tarea tiene que encargarse un odontólogo y como ya mencionamos en caso de ser extraoral, se derivará al paciente al médico correspondiente. Es habitual que los pacientes con sospecha de mal aliento de origen estomacal soliciten una endoscopia digestiva para explorar el esófago y el estómago. Pero, este no debería ser el estándar. La primera prueba que se realiza es un test del aliento para detectar la presencia bacteriana. Posteriormente, la endoscopia sí que puede ser útil cuando existe sintomatología digestiva para el diagnóstico de patología asociada. Todo esto puede variar dependiendo del método utilizado por el médico. ¿Cómo puedo disminuir la halitosis? Si el origen de tu halitosis se produce en la boca, te daremos algunos consejos que pueden ayudarte a disminuir los síntomas: -Realizar un buen cepillado. -Bebe entre litro y medio y dos litros de agua al día. -Limpia tu