Aftas bucales o llagas en la boca: causas, tratamiento y prevención

llagas en la lengua

Las aftas bucales, también conocidas como llagas o úlceras orales, son pequeñas lesiones que aparecen en el interior de la boca. Aunque normalmente son benignas y desaparecen por sí solas, pueden resultar muy dolorosas y dificultar acciones cotidianas como comer, beber, hablar o cepillarse los dientes. Pueden aparecer en la lengua, la cara interna de los labios y las mejillas, el paladar blando o la zona cercana a las encías. Algunas personas sufren una afta de manera puntual, mientras que otras presentan brotes recurrentes. Conocer por qué salen las llagas en la boca, cómo aliviar sus molestias y cuándo es necesario acudir al dentista permite tratarlas correctamente y descartar otras lesiones con una apariencia similar. ¿Qué son las aftas bucales? Las aftas son pequeñas úlceras que se forman sobre la mucosa oral. Habitualmente presentan: Forma redondeada u ovalada. Centro blanco, amarillento o grisáceo. Borde rojizo e inflamado. Dolor al tocarlas o al ingerir determinados alimentos. Ausencia de ampollas previas. A diferencia del herpes labial, las aftas no son contagiosas y suelen aparecer dentro de la boca, no en la superficie externa de los labios. La mayoría se cura sin dejar cicatriz en un plazo aproximado de una o dos semanas, aunque la duración depende de su tamaño, profundidad y causa. ¿Dónde pueden aparecer las llagas? Las aftas suelen desarrollarse en zonas de mucosa blanda, como: Parte interna de los labios. Interior de las mejillas. Laterales o parte inferior de la lengua. Suelo de la boca. Paladar blando. Zona cercana a las encías. Las lesiones que aparecen sobre la encía adherida, el paladar duro o la parte externa del labio pueden tener otro origen y conviene valorarlas si existen dudas. Tipos de aftas bucales No todas las aftas presentan el mismo tamaño o evolución. Aftas menores Son las más frecuentes. Suelen medir menos de un centímetro, tener forma redondeada y curarse en una o dos semanas sin dejar cicatriz. Aunque son pequeñas, pueden producir bastante dolor dependiendo de su localización. Aftas mayores Son lesiones más grandes y profundas. Pueden: Medir más de un centímetro. Durar varias semanas. Ser especialmente dolorosas. Dificultar considerablemente la alimentación. Dejar una pequeña cicatriz al curarse. Requieren una valoración profesional para confirmar el diagnóstico y controlar los síntomas. Aftas herpetiformes A pesar de su nombre, no están causadas por el virus del herpes. Se presentan como numerosas úlceras muy pequeñas que pueden unirse y formar una lesión de mayor tamaño. Son menos frecuentes y suelen aparecer en adultos. ¿Por qué salen las llagas en la boca? No siempre es posible identificar una única causa. Con frecuencia intervienen distintos factores y existe una cierta predisposición individual. Mordeduras y pequeños traumatismos Una de las causas más comunes son las lesiones accidentales de la mucosa. Pueden producirse por: Morderse la lengua, el labio o la mejilla. Cepillarse con demasiada fuerza. Utilizar un cepillo de filamentos duros. Comer alimentos duros o con bordes afilados. Recibir un golpe. Someterse a un tratamiento dental. Llevar una prótesis mal ajustada. Tener un empaste o diente con un borde cortante. Cuando la lesión aparece siempre en el mismo lugar, debe comprobarse si existe algún elemento que esté rozando continuamente la mucosa. Ortodoncia y aparatos dentales Los brackets, arcos, retenedores y prótesis pueden producir rozaduras, especialmente durante los primeros días de uso o después de un ajuste. La cera de ortodoncia puede cubrir temporalmente las zonas que rozan, pero si el problema continúa debe revisarse el aparato. Estrés y falta de descanso El estrés emocional, la ansiedad y los periodos de poco descanso pueden coincidir con la aparición de brotes en personas predispuestas. No siempre son la causa directa, pero pueden influir en la respuesta inmunitaria y facilitar la aparición de las lesiones. Cambios hormonales Algunas personas observan que las aftas aparecen en momentos concretos del ciclo menstrual o durante etapas de cambios hormonales. La relación no se produce en todos los casos y puede variar considerablemente entre pacientes. Deficiencias nutricionales Los brotes recurrentes pueden estar relacionados, en algunos pacientes, con niveles bajos de: Hierro. Vitamina B12. Ácido fólico. Zinc. Esto no significa que todas las aftas se deban a una carencia nutricional ni que sea recomendable tomar suplementos sin una valoración médica. Cuando existen brotes frecuentes, cansancio, palidez u otros síntomas, puede ser conveniente realizar una analítica. Determinados alimentos Algunos alimentos pueden desencadenar aftas en personas sensibles o intensificar el dolor de una lesión ya existente. Entre ellos se encuentran: Cítricos. Tomate. Piña. Frutos secos. Chocolate. Alimentos picantes. Comidas muy saladas. Productos duros o crujientes. No es necesario eliminar estos alimentos de forma general. Conviene observar si existe una relación repetida entre su consumo y los brotes. Productos de higiene oral Algunas personas relacionan la aparición de aftas con dentífricos que contienen lauril sulfato de sodio, un agente espumante. Elegir una pasta sin este componente puede resultar útil en determinados pacientes con aftas recurrentes, aunque no soluciona todos los casos. Tabaco y alcohol El tabaco y el alcohol irritan la mucosa oral y pueden retrasar la recuperación de las heridas. Además, el consumo de tabaco aumenta el riesgo de otras lesiones bucales que requieren diagnóstico profesional. Medicamentos Determinados tratamientos farmacológicos pueden favorecer la aparición de úlceras orales. Si las llagas comenzaron después de iniciar una medicación, debe consultarse con el médico. No es recomendable suspender el tratamiento por cuenta propia. Enfermedades generales Cuando las aftas son muy frecuentes, extensas o aparecen acompañadas de otros síntomas, pueden estar asociadas a enfermedades sistémicas. Entre ellas: Enfermedad celíaca. Enfermedad de Crohn. Colitis ulcerosa. Alteraciones inmunitarias. Síndrome de Behçet. Determinadas enfermedades hematológicas. Estas causas son menos frecuentes, pero deben considerarse cuando existen úlceras recurrentes junto con problemas digestivos, lesiones genitales, alteraciones oculares, fiebre o pérdida de peso. Predisposición familiar Las aftas recurrentes pueden aparecer en varios miembros de una misma familia. Esto sugiere que puede existir una predisposición genética, aunque también influyen factores ambientales, inmunitarios y relacionados con los hábitos. Síntomas de las aftas bucales Antes de que la úlcera sea completamente visible, algunas personas notan: Hormigueo. Picor.

Cómo cuidar la salud bucodental durante las vacaciones y las fiestas

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Las vacaciones, la Navidad, el verano y otras épocas de celebración suelen traer cambios en nuestros horarios, alimentación y hábitos diarios. Comemos con mayor frecuencia fuera de casa, aumentamos el consumo de dulces, refrescos o alcohol y, en ocasiones, prestamos menos atención al cepillado y a la limpieza interdental. Estas modificaciones temporales pueden favorecer la aparición de caries, acumulación de placa, inflamación de las encías, sensibilidad dental, halitosis y fracturas en dientes o restauraciones. Disfrutar de las fiestas o de unos días de descanso no está reñido con mantener una buena salud bucodental. Adoptar algunas medidas sencillas permite proteger los dientes y las encías durante todo el año. ¿Por qué las vacaciones pueden afectar a la salud bucodental? El problema no suele estar en una comida o celebración puntual, sino en la repetición de determinados hábitos durante varios días o semanas. Entre los principales factores de riesgo se encuentran: Mayor consumo de azúcar. Picoteo frecuente entre comidas. Bebidas ácidas y carbonatadas. Consumo de alcohol. Tabaquismo. Cambios en los horarios de cepillado. Comidas fuera de casa. Menor uso de seda dental o cepillos interproximales. Mayor exposición a traumatismos deportivos. Olvido de férulas, alineadores o aparatos dentales. Cuando estos factores se combinan, la placa bacteriana puede acumularse con mayor facilidad y aumentar el riesgo de desarrollar problemas bucodentales. Dulces, postres y alimentos azucarados Los turrones, bombones, helados, golosinas, postres y bebidas azucaradas son habituales durante las celebraciones y las vacaciones. Las bacterias de la boca utilizan los azúcares y producen ácidos que atacan el esmalte. Cuanto más frecuente es el consumo, más veces se repite este proceso. No solo importa la cantidad de azúcar ingerida, sino también la frecuencia. Comer pequeñas cantidades de dulce continuamente puede resultar más perjudicial que consumirlas de manera puntual junto a una comida. Para reducir el riesgo: Reserva los dulces para momentos concretos. Evita picar alimentos azucarados durante todo el día. Bebe agua después de consumirlos. Mantén el cepillado con dentífrico fluorado. Limpia los espacios entre los dientes diariamente. Evita irte a dormir sin cepillarte. Los dulces pegajosos pueden permanecer adheridos durante más tiempo a los dientes y resultar especialmente difíciles de eliminar. Bebidas ácidas y carbonatadas Los refrescos, las bebidas energéticas, algunos zumos, el vino, el cava y otras bebidas ácidas pueden favorecer la erosión del esmalte. La acidez debilita temporalmente la superficie dental. Si además contienen azúcar, aumenta también el riesgo de caries. Para reducir su impacto: Limita la frecuencia de consumo. Tómalas preferentemente junto a las comidas. Evita mantener la bebida durante mucho tiempo en la boca. Alterna su consumo con agua. No te cepilles inmediatamente después. Espera aproximadamente 30 minutos antes del cepillado. Cepillarse justo después de tomar una bebida muy ácida puede favorecer el desgaste de un esmalte temporalmente reblandecido. Alcohol y salud bucodental El consumo de alcohol puede afectar a la boca de diferentes formas. Algunas bebidas contienen azúcar y ácidos, mientras que el alcohol puede favorecer la sequedad bucal. Cuando disminuye la saliva, la boca pierde parte de su capacidad natural para neutralizar ácidos, arrastrar restos de alimentos y controlar las bacterias. Además, determinadas bebidas como el vino tinto pueden manchar los dientes. Para reducir los efectos: Consume alcohol con moderación. Alterna cada bebida alcohólica con agua. Evita beber de manera continuada durante muchas horas. No te acuestes sin cepillarte. No utilices el alcohol como sustituto del agua o de una hidratación adecuada. No existe una bebida alcohólica que pueda considerarse beneficiosa para los dientes. El vino blanco, el cava y otras bebidas ácidas también pueden afectar al esmalte. Tabaco durante las celebraciones Algunas personas aumentan el consumo de tabaco durante reuniones, cenas o vacaciones. Fumar puede provocar: Manchas dentales. Mal aliento. Mayor acumulación de placa. Enfermedad periodontal. Retraso en la cicatrización. Mayor riesgo de pérdida dental. Lesiones en los tejidos de la boca. Además, el tabaco puede ocultar algunos signos de inflamación, como el sangrado de las encías, haciendo que la enfermedad periodontal avance de manera menos evidente. Evitar o abandonar el tabaco es una de las decisiones más beneficiosas para la salud bucodental y general. No descuides el cepillado fuera de casa Durante viajes, cenas largas o días con horarios diferentes es fácil olvidar la higiene oral. Sin embargo, el cepillado antes de acostarse continúa siendo especialmente importante, ya que durante la noche disminuye la producción de saliva. Conviene mantener una rutina básica: Cepillarse al menos dos veces al día. Dedicar aproximadamente dos minutos al cepillado. Utilizar un dentífrico con flúor. Limpiar los espacios interdentales una vez al día. Cepillar suavemente la lengua. No enjuagarse abundantemente con agua después del dentífrico. Cuando se come fuera de casa, puede resultar útil llevar un pequeño kit de higiene con: Cepillo de viaje. Dentífrico fluorado. Seda dental. Cepillos interproximales. Cera de ortodoncia, cuando sea necesaria. El enjuague bucal puede ser un complemento, pero no sustituye al cepillado ni a la limpieza interdental. ¿Qué hacer si no puedes cepillarte? Si no es posible cepillarse después de una comida, pueden adoptarse medidas temporales: Beber agua. Enjuagarse suavemente con agua. Masticar chicle sin azúcar durante unos minutos. Evitar seguir picando alimentos azucarados. Cepillarse en cuanto sea posible. Masticar una manzana, una zanahoria o cualquier otro alimento no sustituye al cepillado. Estos productos pueden estimular la saliva, pero no eliminan adecuadamente la placa adherida. Alimentos duros y riesgo de fracturas Durante las fiestas es habitual consumir turrones duros, frutos secos, marisco y otros alimentos que requieren una mayor fuerza de masticación. También es frecuente utilizar los dientes para abrir envases, cortar hilos o romper cáscaras. Estas prácticas pueden causar: Fracturas dentales. Fisuras. Rotura de empastes. Desprendimiento de carillas. Daños en coronas. Problemas con brackets o retenedores. Para prevenirlos: No abras botellas o paquetes con los dientes. Utiliza utensilios para partir el marisco o los frutos secos. Evita morder hielo. Corta los alimentos duros en trozos pequeños. Mastica lentamente. No muerdas objetos. Ten especial cuidado si llevas carillas, coronas o empastes extensos. Los dientes no deben utilizarse como herramientas. Sensibilidad dental en verano Durante el

Limpieza dental profesional: beneficios, frecuencia y razones para realizarla

limpieza dental

Mantener una buena higiene bucodental diaria es fundamental para proteger los dientes y las encías. Sin embargo, el cepillado y la limpieza interdental no siempre consiguen eliminar toda la placa bacteriana acumulada en la boca. Cuando la placa permanece adherida a los dientes durante un tiempo, puede mineralizarse y transformarse en sarro. A diferencia de los restos de alimentos o de la placa reciente, el sarro no puede retirarse correctamente con un cepillo dental y requiere una limpieza dental profesional. Este tratamiento permite eliminar los depósitos acumulados, proteger la salud de las encías y prevenir problemas como la gingivitis, la periodontitis o el mal aliento. ¿Qué es una limpieza dental profesional? La limpieza dental profesional, también conocida como profilaxis dental, es un procedimiento destinado a eliminar la placa bacteriana, el sarro y determinadas manchas superficiales de los dientes. Durante el tratamiento se limpian especialmente: La superficie de los dientes. La zona situada junto al margen de la encía. Los espacios interdentales. Las áreas de difícil acceso con el cepillo. Las acumulaciones alrededor de empastes, coronas o prótesis. La limpieza se realiza mediante instrumental odontológico específico y puede completarse con un pulido para suavizar la superficie de los dientes y reducir algunas pigmentaciones externas. No debe confundirse con un blanqueamiento dental. La limpieza retira manchas y depósitos superficiales, pero no modifica el color interno natural del diente. ¿Por qué el cepillado no elimina todo el sarro? El cepillado diario permite retirar restos de alimentos y buena parte de la placa bacteriana. No obstante, existen zonas de difícil acceso en las que la placa puede permanecer acumulada. Esto ocurre con frecuencia: Entre los dientes. Detrás de los incisivos inferiores. Alrededor de los molares. Junto a la línea de la encía. En dientes apiñados. Alrededor de aparatos de ortodoncia. Junto a coronas, puentes o implantes. Si la placa no se elimina, las sales minerales presentes en la saliva pueden endurecerla y convertirla en sarro. Una vez formado, el sarro queda firmemente adherido al diente. Por este motivo, no puede eliminarse con una pasta dental, un cepillo eléctrico ni un enjuague bucal. Beneficios de una limpieza dental profesional Realizar limpiezas cuando están indicadas aporta beneficios tanto preventivos como estéticos. Elimina el sarro acumulado El objetivo principal de la limpieza es retirar el cálculo dental situado por encima y, cuando sea necesario, ligeramente por debajo de la encía. Eliminar estos depósitos facilita la higiene diaria y reduce la cantidad de bacterias acumuladas alrededor de los dientes. Cuanto más tiempo permanece el sarro en la boca, más cantidad puede acumularse y más difícil puede resultar su eliminación. Ayuda a prevenir la gingivitis La placa bacteriana y el sarro irritan el tejido gingival y pueden provocar: Encías inflamadas. Enrojecimiento. Sangrado durante el cepillado. Sensibilidad. Mal aliento. Estos síntomas suelen estar relacionados con la gingivitis, la fase inicial de la enfermedad de las encías. La eliminación profesional del sarro, acompañada de una buena higiene en casa, permite controlar la inflamación y evitar que el problema avance. Reduce el riesgo de periodontitis Cuando la gingivitis no se trata, en algunos pacientes puede evolucionar hacia una periodontitis. La periodontitis afecta a los tejidos y al hueso que sostienen los dientes. En fases avanzadas puede provocar movilidad dental, retracción de las encías e incluso la pérdida de piezas. Las limpiezas profesionales y las revisiones periódicas ayudan a detectar signos de enfermedad periodontal antes de que se produzca un daño más grave. Sin embargo, cuando existe periodontitis, una limpieza convencional puede no ser suficiente. En esos casos se requiere un tratamiento periodontal específico. Facilita la detección de otros problemas dentales Antes o durante una limpieza, el profesional puede observar alteraciones que habían pasado desapercibidas. Entre ellas: Caries iniciales. Empastes deteriorados. Inflamación de las encías. Retracción gingival. Fracturas o fisuras. Movilidad dental. Lesiones en la mucosa. Problemas alrededor de implantes o prótesis. La detección precoz permite tratar estas alteraciones antes de que produzcan dolor o requieran procedimientos más complejos. Ayuda a controlar el mal aliento La acumulación de bacterias, placa y sarro es una causa frecuente de mal aliento o halitosis. La limpieza profesional puede reducir estos depósitos y mejorar el estado de las encías. No obstante, la halitosis también puede estar relacionada con caries, boca seca, infecciones, acumulación de bacterias en la lengua o problemas de origen no dental. Si el mal aliento persiste, debe investigarse su causa. Reduce algunas manchas superficiales El café, el té, el vino y el tabaco pueden dejar pigmentaciones externas sobre el esmalte. El pulido realizado durante una limpieza permite eliminar o reducir muchas de estas manchas superficiales y devolver a los dientes un aspecto más limpio y uniforme. Las manchas internas o los cambios de color propios del envejecimiento no desaparecen mediante una limpieza. Para aclarar el tono dental puede ser necesario valorar un blanqueamiento profesional. Mejora la sensación de limpieza Después del tratamiento, los dientes suelen sentirse más lisos y la boca más limpia. También puede resultar más sencillo utilizar seda dental o cepillos interproximales cuando se han eliminado las acumulaciones de sarro. ¿Cada cuánto tiempo debe realizarse una limpieza dental? No todas las personas necesitan una limpieza con la misma frecuencia. Aunque en algunos pacientes puede recomendarse cada seis meses, otros pueden mantener una buena salud bucodental con una limpieza anual. Las personas con mayor acumulación de sarro o riesgo periodontal pueden necesitar revisiones y tratamientos más frecuentes. La periodicidad depende de factores como: Cantidad de sarro acumulado. Calidad de la higiene diaria. Salud de las encías. Antecedentes de gingivitis o periodontitis. Consumo de tabaco. Presencia de implantes dentales. Uso de ortodoncia. Apiñamiento dental. Boca seca. Enfermedades generales. Medicación habitual. Por tanto, no debe aplicarse automáticamente la recomendación de dos limpiezas al año a todos los pacientes. El dentista o higienista determinará la frecuencia adecuada después de valorar el estado de los dientes y las encías. ¿Quién puede necesitar limpiezas más frecuentes? Algunos pacientes presentan una mayor tendencia a acumular placa o sarro. Puede ser necesario aumentar la frecuencia en personas que: Han

Por qué deberías limpiar tu lengua en cada cepillado

limpiar la lengua

Aunque haya quien no lo considera relevante, limpiar la lengua es una de las partes fundamentales de la salud bucodental. Saber cómo limpiar la lengua es, por lo tanto, importante. Y es que, al hacerlo, podremos prevenir problemas como la acumulación de bacterias, halitosis, boca seca, etc. ¿Quieres saber más sobre cómo cuidar mejor esta parte tan delicada de tu cuerpo? Cómo limpiar la lengua Existen muchas formas de limpiar la lengua. Sin embargo, has de saber que se trata de un órgano importante, ya que cumple funciones cruciales para ti: representa tu sentido del gusto, tu habla, etc. Por ello, los cuidados que debes llevar a cabo también son relevantes. Elegir la forma más adecuada para mantener limpia tu lengua ayudará a cuidar tu salud bucodental. Debería convertirse en un hábito, exactamente, igual que lavarse los dientes. ¿Quieres saber cómo hacerlo de forma adecuada? Aquí tienes algunos consejos: Un buen comienzo consiste en limpiar tu lengua con un cepillo de dientes, asegurándote de no dañarla. Existen cepillos que tienen una zona especial para tu lengua, así que ¡hazte con uno cuanto antes!. Si cuentas con un cepillo demasiado duro, podrías provocar pequeñas y dolorosas heridas en tu lengua, mientras que uno demasiado blando podría implicar una limpieza completamente inútil. Realiza suaves movimientos de la parte más profunda de la boca hacia afuera. Esto ayudará a que las bacterias sean eliminadas de forma eficaz, dado que no interesa que se acumulen en la zona de las amígdalas, donde la suciedad podría generar tonsilolitos, que pueden ser causantes del mal aliento. Evita siempre que puedas el uso de colutorios abrasivos. Este tipo de productos suele causar más problemas en la boca, siendo poco útiles cuando la lengua acumula suciedad. Si quieres una magnífica solución, existen alternativas naturales que funcionan mejor y te aportarán más salud. La técnica conocida como oil pooling consiste en que tomes una cucharada de aceite de coco y la mantengas en tu boca durante unos veinte minutos, a modo de enjuague. En dicho lapso de tiempo no habrás de hacer nada más que mover el aceite por todos los rincones de tu boca, para luego escupir. ¡Esto es fundamental para expulsar las bacterias! Gracias a esta sencilla técnica reducirás las poblaciones de bacterias de forma muy eficaz. Se trata de un hábito saludable y que puedes realizar una vez al mes. Un último truco para mantener tu salud bucodental Además de limpiar la lengua de forma regular con tu cepillo o con otras técnicas recomendadas, también puedes implementar una medida adicional que te ayudará. Si tu lengua parece manchada de color blanco, es posible que tengas problemas con un hongo llamado cándida. No te asustes. Para eliminarlo de forma progresiva y segura, puedes incrementar la ingestión de ajo, tomar un suplemento de aceite de orégano y combinarlo con las medidas de higiene que has visto. En caso de que el problema persista y sientas que necesitas algo más potente para eliminarlo, puedes consultar a tu dentista para que te aconseje un tratamiento, como puede ser un antifúngico de calidad. El hongo cándida puede causar problemas relevantes en la lengua y, aunque suele ser sencillo equilibrar su presencia en tu organismo, conviene que no dejes que se extienda y te cause otros problemas. En conclusión, limpiar la lengua con estas medidas que te proponemos te ayudará a mantener una buena salud bucodental. Se trata de algo importante, que habrás de integrar en tu rutina y que te ayudará a disfrutar de las ventajas de una lengua sana. Si tienes cualquier duda y necesitas información sobre cómo cuidar tu salud bucodental, contáctanos sin compromiso.

Consecuencias del exceso de azúcar en los dientes

caries y azúcar

El azúcar y los dientes no han sido nunca buenos amigos. De hecho, en las fiestas navideñas es muy común que comamos más de la cuenta y que tomemos dulces casi a cualquier hora del día, provocando estos excesos problemas a nivel general de salud. Además, nuestra salud bucodental también se resiente, no sólo por el consumo de azúcar, sino porque puede resultar difícil mantener una adecuada higiene. Hacemos este artículo para educar en la prevención, porque muchos pacientes nos visitan a nuestra clínica dental Barcelona por las consecuencias del azúcar en sus dientes. Consecuencias del exceso de azúcar para los dientes Si quieres evitar estas consecuencias, lo mejor es prevenir acudiendo de forma regular al dentista. Incremento de la placa bacteriana. Nuestra boca está llena de bacterias y el azúcar es su principal alimento. Algunas de esas bacterias son inofensivas, pero otras no. Al alimentarse se reproducen y se acumulan en mayor cantidad sobre los dientes. Esa placa acumulada se endurece y, entonces, resulta más difícil de extraer. Tu boca se vuelve ácida Las bacterias de la boca se alimentan de azúcar y, como resultado, producen un ácido que ataca los dientes. Algunos minerales como el calcio y el flúor presentes en los dientes se encargan de combatir esos ataques. Pero como son constantes, llega un momento en que ese ácido consigue debilitar el esmalte y hacer un agujero. Cuanto más tiempo nos exponemos a la acción del azúcar, más bacterias se acumulan y más ácido producen. Caries Las bacterias se introducen en los huecos que se forman en los dientes por acción del ácido y se quedan a vivir allí. Estos orificios son difíciles o imposibles de limpiar y siempre requieren la intervención de un odontólogo. Para detectar una caries tenemos que estar atentos a las manchas, huecos, sensibilidad dental o dolor de muelas. Aunque, a veces, no hay ningún síntoma y solamente podemos percatarnos a través de una revisión en el dentista. Inflamación de las encías La placa que se acumula en los dientes y se endurece irrita las encías, las cuales se inflaman. Eso provoca además dolor y sensibilidad dental. Si tus encías están irritadas e inflamadas continuamente, el tejido se descompone y se pierde. Entonces, se corre el riesgo de que la encía se retraiga y que pueda caerse alguna pieza dental. Daño en los empastes Aunque el azúcar en los dientes no estropea la amalgama, sí daña el resto del diente, que puede debilitarse por la acción del ácido producido por las bacterias. En ese caso, la parte de la pieza dental que rodea al empaste puede ir perdiéndose a medida que el hueco se agranda. Ante estos casos sería necesario renovar el tratamiento, es decir, quitar el empaste dañado y colocar uno nuevo. Fracturas en los dientes Los dientes pueden romperse por muchos motivos. Además de golpes o morder objetos poco apropiados, también pueden quedar afectados cuando hay una exposición al azúcar. Como el ácido resultante debilita el esmalte y provoca caries, pueden producirse grietas, más o menos profundas, que consigan romper la pieza dental afectada. Para evitar cualquiera de estos resultados, la higiene constante resulta básica, siendo imprescindibles las limpiezas de por la mañana al levantarse y por la noche antes de irse a dormir. A esto hay que sumar las revisiones periódicas con el dentista para prevenir la aparición de estas consecuencias o darles solución lo más rápido posible. Si tienes cualquier duda y necesitas información sobre tratamientos para tratar caries, en Clínica Dental Cubdens en Barcelona estamos a tu servicio para asesorarte. Nuestro equipo de profesionales te atenderá en la clínica dental de Via Julia.  Contáctanos sin compromiso. Valora este artículo: