Sarro en los Dientes: Causas, Eliminación y Prevención

El sarro en los dientes se forma por la calcificación de la placa bacteriana. Las causas incluyen acumulación de placa, dieta alta en azúcares, higiene bucal deficiente, tabaquismo, factores genéticos, edad y composición de la saliva. Provoca gingivitis, mal aliento, caries y otros problemas. Prevenirlo es clave con buena higiene, uso de hilo dental, dieta adecuada y evitar tabaco. Su eliminación requiere tratamiento profesional y no remedios caseros inadecuados. ¿Qué es el sarro? El sarro en los dientes es una acumulación endurecida de placa bacteriana, formada por la mineralización de restos de alimentos, bacterias y saliva. Este depósito calcificado suele ser de color amarillo o marrón y se adhiere firmemente a la superficie de los dientes, siendo difícil de eliminar con la simple acción de cepillado. El sarro puede formarse en zonas de difícil acceso y cerca de la línea de las encías, lo que lo convierte en un factor de riesgo para el desarrollo de problemas periodontales y otras complicaciones dentales. Formación del sarro El sarro en los dientes se origina por distintos factores que contribuyen a su acumulación y desarrollo. Entre los principales elementos que intervienen en la formación del sarro se encuentran: Acumulación de placa bacteriana La placa bacteriana, si no se elimina adecuadamente, puede calcificarse y transformarse en sarro. Los restos de alimentos que no se eliminan con el cepillado propician la acumulación de placa bacteriana. Consumo de alimentos ricos en azúcares y almidones Los alimentos con alto contenido de azúcares y almidones favorecen la proliferación de bacterias que contribuyen a la formación de placa y sarro. Estos tipos de alimentos aumentan el riesgo de desarrollar sarro si no se mantiene una buena higiene bucodental. Higiene bucal inadecuada La falta de cepillado dental regular y el no utilizar hilo dental pueden llevar a la acumulación de placa bacteriana y, posteriormente, a la formación de sarro. Una incorrecta técnica de cepillado o no cepillar todas las superficies dentales adecuadamente también contribuye a esta problemática. Causas del sarro La formación de sarro puede estar influenciada por diversos factores, incluyendo factores genéticos y de salud bucal, así como la edad y la composición de la saliva. A continuación, se detallan las causas del sarro: Factores genéticos y de salud bucal Algunas personas pueden tener una predisposición genética a producir más placa bacteriana, lo que aumenta el riesgo de formación de sarro. La salud bucal general, como la presencia de enfermedades periodontales, también puede influir en la formación de sarro. Edad y composición de la saliva A medida que envejecemos, es común que la composición de nuestra saliva cambie, lo que puede favorecer la formación de sarro. Algunas condiciones de salud pueden alterar la composición de la saliva, haciéndola más propensa a la calcificación y formación de sarro. Problemas asociados al sarro El sarro en los dientes puede provocar diversas complicaciones en la salud bucal, siendo importante conocer y prevenir estos problemas. A continuación, se detallan las principales consecuencias asociadas al sarro: Gingivitis y enfermedades bucales La presencia de sarro puede irritar las encías y provocar gingivitis, una inflamación que puede derivar en enfermedades más graves como periodontitis. La acumulación de placa bacteriana debajo del sarro puede causar infecciones en las encías, debilitando la salud de la cavidad bucal. Mal aliento y caries El sarro actúa como un imán para las bacterias, las cuales liberan compuestos químicos que causan mal aliento y deterioran la salud oral. La presencia de sarro puede facilitar la acumulación de restos de alimentos y bacterias, aumentando el riesgo de caries y otros problemas dentales. Prevención del sarro Con el objetivo de evitar la formación de sarro en los dientes, es fundamental seguir una serie de pautas en nuestra rutina diaria de cuidado bucal: Mantenimiento de una buena higiene bucal Cepillar los dientes al menos dos veces al día, durante dos minutos cada vez, utilizando un cepillo de cerdas suaves y pasta dental con flúor. Realizar movimientos suaves y circulares para asegurar una limpieza completa en todas las áreas de la boca. No olvidar cepillar la lengua para eliminar bacterias y prevenir el mal aliento. Uso de hilo dental y colutorios con flúor Complementar el cepillado con el uso de hilo dental al menos una vez al día para eliminar la placa bacteriana que se acumula entre los dientes y en las encías. Utilizar colutorios con flúor después del cepillado para fortalecer el esmalte dental y prevenir la formación de caries. Cuidado de la dieta y evitación del tabaco Reducir el consumo de alimentos ricos en azúcares y almidones, ya que favorecen la formación de placa bacteriana y, por ende, de sarro. Incrementar la ingesta de frutas y verduras frescas, que contribuyen al mantenimiento de una buena salud bucal. Alejarse del tabaco, ya que el hábito de fumar aumenta el riesgo de padecer enfermedades bucodentales y dificulta la eliminación de la placa dental. Eliminación del sarro La eliminación del sarro es crucial para mantener una buena salud bucal. A continuación, se detallan las diferentes formas en que se puede llevar a cabo este proceso de eliminación: Tratamiento profesional de limpieza dental La limpieza profesional es la forma más eficaz de eliminar el sarro de los dientes. El dentista utilizará herramientas especiales para raspar y pulir los dientes, eliminando cuidadosamente la acumulación de sarro. Raspeado dental para el sarro acumulado bajo la línea de las encías En casos donde el sarro se ha acumulado debajo de la línea de las encías, puede ser necesario realizar un raspeado dental. Este procedimiento consiste en limpiar cuidadosamente las zonas afectadas para prevenir la progresión de enfermedades bucales. Evitar remedios caseros inadecuados Es importante evitar el uso de remedios caseros como el bicarbonato o el agua oxigenada para tratar el sarro, ya que pueden causar daños a largo plazo en los dientes y encías. Es fundamental acudir a un profesional de la odontología para recibir el tratamiento adecuado.
El impacto del estrés en la salud bucal

El estrés puede afectar significativamente nuestra salud bucal. El bruxismo y la disminución de la higiene oral son consecuencias comunes del estrés. Además, existe una conexión importante entre el estrés y las enfermedades periodontales. Aftas y herpes labial también pueden surgir debido al estrés. El bruxismo, la tensión mandibular, es otro problema relacionado. Para reducir el estrés y mantener una buena salud bucal, se recomienda practicar técnicas de relajación, mantener una rutina de higiene bucal adecuada y buscar atención dental regular. Además, encontrarás historias inspiradoras de personas que han superado el estrés y mejorado su salud bucal. El impacto del estrés en la salud bucal El estrés puede tener un impacto significativo en nuestra salud bucal. Las situaciones de agitación y tensión emocional que experimentamos en nuestra vida diaria pueden convertirse en estrés crónico, y esto puede afectar negativamente nuestra salud bucodental. Es importante reconocer que el estrés no solo afecta nuestra mente y bienestar emocional, sino que también tiene consecuencias directas en nuestra salud oral. La relación entre el estrés y el bruxismo Uno de los síntomas más comunes del estrés en relación con la salud bucal es el bruxismo. El bruxismo es el acto involuntario de apretar o rechinar los dientes, especialmente durante la noche mientras dormimos. Esta acción repetitiva de apretar o rechinar los dientes puede poner una presión adicional en los músculos de la mandíbula y la articulación temporomandibular, lo que puede provocar dolor, sensibilidad dental, desgaste de los dientes e incluso la pérdida de piezas dentales. El estrés y su efecto en la higiene oral El estrés también puede afectar nuestra capacidad para mantener una buena higiene oral. Cuando estamos estresados, es posible que descuidemos nuestras prácticas de cepillado y uso de hilo dental, lo que puede llevar a la acumulación de placa y la aparición de enfermedades periodontales. Además, el estrés puede llevar a cambios en nuestra dieta y aumentar la tendencia a consumir alimentos azucarados o grasos, lo que puede contribuir a la aparición de caries y otros problemas de salud oral. Enfermedades periodontales y estrés: una conexión importante Existe una conexión significativa entre el estrés y las enfermedades periodontales, como la gingivitis y la periodontitis. Cuando estamos estresados, nuestro sistema inmunológico puede debilitarse, lo que dificulta la capacidad de nuestro cuerpo para combatir las bacterias que causan la inflamación de las encías. Esto puede llevar a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades periodontales, que se caracterizan por encías inflamadas, sangrado, dolor e incluso pérdida de hueso y dientes. Aftas y herpes labial: consecuencias del estrés en la boca El estrés puede tener un impacto significativo en nuestra salud bucal, y una de las manifestaciones más comunes son las aftas y el herpes labial. Estas son afecciones dolorosas que pueden surgir en la boca como resultado del debilitamiento del sistema inmunológico debido al estrés prolongado. Las aftas bucales son lesiones pequeñas y redondas que aparecen en las encías, los labios, el paladar o la lengua. Son ulceraciones dolorosas y pueden dificultar el habla y la alimentación. Aunque no se conoce la causa exacta de las aftas, se ha observado que el estrés puede ser un desencadenante importante. El estrés debilita la respuesta inmunológica del cuerpo, lo que facilita la proliferación de bacterias y virus en la boca, incluidos los responsables de las aftas. Por otro lado, el herpes labial es una infección viral causada por el virus del herpes simple. Se caracteriza por la aparición de ampollas pequeñas y dolorosas en los labios, la boca o el área alrededor de la boca. El estrés ha sido identificado como un factor que desencadena los brotes de herpes labial en personas susceptibles. Cuando estamos estresados, nuestro sistema inmunológico se debilita, lo que favorece la reactivación del virus del herpes y la aparición de los síntomas característicos. Es importante destacar que el estrés no es la única causa de aftas y herpes labial, pero puede aumentar su frecuencia y gravedad en personas propensas a padecer estas afecciones. Además, el estrés prolongado también puede dificultar la curación de las aftas y prolongar la duración del brote de herpes labial. Para prevenir y controlar las aftas y el herpes labial relacionados con el estrés, es fundamental buscar estrategias efectivas de manejo del estrés. Esto puede incluir la práctica de técnicas de relajación, como la meditación o el yoga, que ayuden a reducir la tensión emocional y mejorar el bienestar general. Además, mantener una buena higiene bucal, evitar el consumo de alimentos irritantes y fortalecer el sistema inmunológico a través de una alimentación saludable y equilibrada también puede ser beneficioso. El bruxismo como consecuencia del estrés Uno de los problemas más comunes relacionados con el estrés y la salud bucal es el bruxismo. El bruxismo se refiere al acto de apretar o rechinar los dientes de forma inconsciente, generalmente durante la noche mientras se duerme. Esta actividad constante y repetitiva puede tener graves consecuencias en la salud bucal. El bruxismo causado por el estrés puede provocar el desgaste excesivo de los dientes, la fractura de piezas dentales e incluso la pérdida de las mismas. Además, el constante apretamiento de los dientes puede ejercer presión sobre los músculos mandibulares, lo que resulta en dolor facial, tensión mandibular y dolores de cabeza frecuentes. Es importante destacar que muchas personas que sufren de bruxismo no son conscientes de ello, ya que ocurre principalmente durante el sueño. Por lo tanto, es fundamental estar atentos a los posibles síntomas, como dolor o sensibilidad dental, dientes desgastados o fracturados, dolores de cabeza y mandíbula tensa al despertar. El bruxismo es una manifestación física del estrés y la tensión emocional, y puede empeorar si no se abordan las causas subyacentes. Es fundamental aprender a manejar el estrés de manera efectiva para reducir los síntomas del bruxismo y preservar la salud bucal. Existen diferentes técnicas y estrategias para tratar el bruxismo causado por el estrés. Algunas opciones incluyen el uso de protectores bucales nocturnos personalizados, que ayudan a proteger los dientes del desgaste y amortiguan la
Los peligros de llevar un piercing en la lengua

El piercing en la lengua conlleva riesgos y consecuencias desagradables para la salud. Durante su colocación, pueden surgir infecciones, hemorragias y lesiones nerviosas. A largo plazo, el roce constante del piercing puede causar desgaste dental y traumatismos en la lengua. Estudios científicos confirman los peligros para la salud bucal, como daños en los dientes y problemas periodontales. Es clave mantener una buena higiene bucal y acudir al dentista regularmente. Cuidados adecuados y piercings de acero inoxidable quirúrgico pueden minimizar los riesgos. Evitar roces y buscar atención médica ante molestias o infecciones son acciones esenciales. Riesgos del piercing en la lengua Infecciones y complicaciones durante la colocación del piercing La colocación de un piercing en la lengua conlleva el riesgo de sufrir diversas complicaciones, como infecciones, hemorragias, lesiones nerviosas, problemas de cicatrización y dolor excesivo. Durante la perforación, se crea una herida abierta que si no se mantiene una buena higiene bucal, puede infectarse y ocasionar problemas graves. Riesgos a medio y largo plazo: desgaste dental y traumatismos El uso prolongado de un piercing en la lengua puede tener consecuencias negativas en la salud bucal. El roce constante del pendiente con los dientes puede causar desgaste dental e incluso roturas dentales. Además, se pueden presentar traumatismos y desgarros en la lengua, lo que puede provocar molestias y dificultades en actividades cotidianas como la masticación. Peligros para la salud bucal según estudios científicos Estudios científicos y la práctica clínica de dentistas han demostrado que llevar un piercing en la lengua implica riesgos para la salud bucal. El constante contacto del pendiente con los dientes y encías puede causar daños a nivel dental, como desgaste y problemas periodontales, así como aumentar el riesgo de infecciones bucales debido a la entrada de bacterias a través de la perforación en la lengua. Estos peligros deben ser tomados en cuenta antes de decidir llevar este tipo de piercing. Estadísticas sobre el desgaste dental en personas con piercing en la lengua Según diversas estadísticas, se ha observado que el 47% de las personas que llevan piercing en la lengua durante cuatro o más años presentan desgaste dental. Esto resalta la importancia de tener en cuenta los riesgos a largo plazo y de tomar las medidas necesarias para minimizarlos, como acudir a revisiones periódicas con el dentista y mantener una adecuada higiene bucodental. Consecuencias del piercing en la lengua El llevar un piercing en la lengua puede tener diversas consecuencias negativas para la salud bucal y general. A continuación, mencionaremos algunas de las más comunes: Dificultades en el habla y masticación El uso de un piercing en la lengua puede afectar la forma en que hablamos y comemos. El metal del piercing puede interferir con la articulación de ciertos sonidos y dificultar la pronunciación correcta, lo cual puede afectar nuestra capacidad de comunicarnos de manera clara. Además, la presencia del piercing puede causar molestias o dolor al masticar, lo que puede comprometer nuestra capacidad de disfrutar y digerir los alimentos adecuadamente. Daño nervioso y problemas gingivales La perforación de la lengua para colocar un piercing implica un riesgo de dañar los nervios presentes en esta zona. El constante roce del piercing con los dientes y las encías puede causar irritación y sensibilidad, e incluso puede provocar entumecimiento o pérdida de sensibilidad en la lengua. Por otro lado, el piercing también puede contribuir a la retracción de las encías, lo que aumenta el riesgo de enfermedades periodontales y la posibilidad de perder dientes a largo plazo. Halitosis y lesiones en dientes y encías El uso de un piercing en la lengua puede ser un factor desencadenante de la halitosis o mal aliento. Esto se debe a que el piercing puede acumular restos de alimentos, bacterias y saliva, favoreciendo así el crecimiento de microorganismos que generan olores desagradables. Además, el roce constante del piercing con los dientes y las encías puede causar lesiones en los tejidos, como cortes o abrasiones, lo cual puede aumentar el riesgo de infecciones e inflamaciones en la boca. Cuidados y prevención de complicaciones Mantener una buena higiene bucal y evitar consumo de alcohol y tabaco Para prevenir complicaciones asociadas al piercing en la lengua, es fundamental mantener una buena higiene bucal. Se recomienda cepillarse los dientes al menos dos veces al día con un cepillo suave y utilizar hilo dental para eliminar los restos de comida entre los dientes. Además, es importante realizar enjuagues bucales con un enjuague adecuado recomendado por el dentista. Es igualmente importante evitar el consumo de alcohol y tabaco. Estas sustancias pueden retrasar la cicatrización y aumentar el riesgo de infección. Además, el tabaco puede contribuir al deterioro de los dientes y de las encías. Evitar roce del pendiente y buscar atención médica ante molestias o infecciones Es necesario evitar el roce del pendiente con los dientes, el paladar y las encías. El constante contacto del piercing con estas estructuras puede provocar desgaste dental y lesiones en las encías. Se recomienda tener precaución al comer, hablar y cepillarse los dientes para evitar daños adicionales. En caso de presentar molestias o signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón, dolor o secreción inusual, es fundamental buscar atención médica de forma inmediata. Un profesional de la salud podrá evaluar la situación y proporcionar el tratamiento adecuado para prevenir complicaciones mayores. Recomendaciones para una colocación segura del piercing en la lengua Elegir un estudio de piercing serio y profesional que cumpla con las normas de seguridad e higiene. Utilizar piercings de acero inoxidable quirúrgico, ya que este material es menos propenso a causar reacciones adversas en el cuerpo. Asegurarse de que el profesional que realiza la perforación utiliza técnicas estériles y equipos desechables para minimizar el riesgo de infecciones. Solicitar información detallada sobre los cuidados posteriores al piercing, como la limpieza adecuada del área y los productos recomendados. Seguir las indicaciones del profesional y acudir a revisiones periódicas para evaluar la cicatrización y detectar posibles complicaciones a tiempo. Tomar estas precauciones antes, durante y después de la colocación del piercing en la lengua puede ayudar
La importancia de una buena higiene oral

La mantenencia de una correcta higiene bucodental es importante para la prevención de enfermedades y que los dientes y encías se mantengan sanos. El uso adecuado del cepillo dental, al menos dos veces por dia, durante un mínimo de dos minutos y con cepillos interdentales o hilo dental es la manera de mantener a raya las afecciones dentales como la gingivitis, halitosis o incluso las caries. Teniendo en cuenta que solo el 40% de la población española se cepilla los dientes durante al menos dos minutos y habiendo un porcentaje de la población que no se cepilla a diario, según la última encuesta de Salud Oral realizada por el Consejo de Dentistas. Irte a la cama sin cepillarte los dientes: ¡nunca! Aunque lo ideal en materia de higiene bucodental sería cepillarse los dientes después de cada comida, la realidad es que haciendo entre 4 y 5 comidas diarias esto raramente se consigue. Por esa razón, los dentistas aconsejan que como mínimo se realicen diariamente dos cepillados, uno tras el desayuno y otro antes de acostarse. El cepillado de la mañana es importante ya que debemos cuidar que no pasen demasiadas horas sin lavarnos los dientes para evitar un aumento en el crecimiento de bacterias en nuestra boca. Las bacterias producen ácido durante todo el día e intentan fijarse continuamente a nuestros dientes y ese proceso solo es frenado por la acción de la saliva, la lengua y el cepillado. Pues bien, si el cepillado de la mañana es fundamental, más aún lo es el de la noche. Esto es así, porque mientras dormidos producimos menos saliva y, al ser la saliva un componente natural que tiene como misión proteger y limpiar la boca, en ese periodo somos más vulnerables a los agentes que causan caries y enfermedades de las encías. Durante la noche, las bacterias disponen de más tiempo para actuar formando la llamada placa bacteriana, principal responsable de la caries dental y la gingivitis. Además, mientras dormimos el PH de nuestra boca disminuye, creando un ecosistema más ácido que propicia el crecimiento de bacterias y produce una mayor acumulación de placa, haciéndonos más propensos a sufrir enfermedades periodontales. Pero hay más consecuencias. Irte a la cama sin cepillarte los dientes hace que los alimentos en descomposición estén durante más tiempo dentro de la boca y, esto, sumado a la menor secreción salival, es una contundente receta para que la halitosis aparezca. Después de cenar, ¿cuánto tiempo esperar para cepillar? Pero, ¿cuánto tiempo debemos esperar después de cenar para cepillarnos los dientes? Por norma general, no es necesario lavarse los dientes justo después de terminar el último bocado, aunque tampoco conviene esperar demasiado. Lo normal es hacerlo entre los 10 o 20 minutos posteriores a la cena, momento en el que se produce una mayor actividad bacteriana. Aunque hay una excepción: cuando los productos ingeridos hayan sido predominantemente ácidos (cítricos, vinagres, tomate…) lo mejor es esperar al menos 30 minutos antes de cepillarse los dientes para permitir que el PH de la boca vuelva a la normalidad. De esta manera, evitamos frotar el ácido contra los dientes e intensificar su efecto nocivo que puede desmineralizar y debilitar la superficie del diente. Estamos seguros de que ahora que conoces bien cuáles los motivos por los que nunca debes irte a la cama sin cepillarte los dientes, no te saltarás nunca esta rutina de higiene tan importante. Recuerda: no está en nuestras menos evitar que el PH de nuestra boca disminuya o segregar menos saliva durante la noche, lo que sí podemos hacer para cuidar nuestra salud bucodental es cepillarnos los dientes antes de dormir SIEMPRE.
Esto es lo que ocurre si masticas más por un lado que por otro. Parte 1

Hoy en Clínica dental Cubdens hablaremos sobre algo que le sucede a más de la mitad de la población que, sin darse cuenta, mastica más por un lado de la boca que por otro, lo que supone molestias en la mandíbula por su mal desarrollo, dolor de estómago, de cabeza o de cervicales, entre otras dolencias, que pueden llegar a ser crónicos. La boca es un todo morfo-funcional y al masticar sólo por un lado produce a una descompensación de las articulaciones temporomandibulares y de los dientes. Otra de las causas, puede ser una mala disposición de los dientes. Masticar por un lado Nos remontaremos a la infancia para ubicar el momento en que esto se produce, un motivo por el cual esto le sería de gran ayuda para los tutores, que ya les servirá también de guía para observar el problema en niños pequeños que aún están a tiempo de corregir varios errores. En primer lugar, se puede observar que cuando salen los colmillos de leche, siempre existe una tendencia a que uno de ellos se incline hacia dentro de la boca y el niño, al masticar, los dientes chocaran con los colmillos. Así el pequeño decida deslizar un poco su mandíbula hacia un lado para evadir esta pequeña molestia. En variadas ocasiones, los niños tienen paladares estrechos que favorecen este tipo de masticación. También se pueden añadir otros condicionantes, como pueden ser el uso desmedido del chupete o el biberón (más de 2 años), ya que esto condiciona su succión y el contacto entre sus dientes temporales, lo que termina por motivar una mala masticación, que es al fin y al cabo el motivo real para lo que salen los dientes en la boca. Un dato resulta interesante es que frecuentemente una masticación hacia un lado es también comúnmente encontrada en aquellos infantes con tendencia a chuparse el dedo para tranquilizarse. También existen los malos hábitos también en adultos, como una posición adelantada de la lengua lo que permite mantener una deglución atípica, que genera un mayor avance mandibular y mayor mordida abierta. Una caries temprana, o ya en mayores, también puede afectar a la masticación debido que al doler, cambia la forma de masticar. Es muy común que muchos padres que llegan al consultorio confiesen que les resulta difícil percibir si sus pequeños mastican bien o no. ¡Tranquilos! Hay una manera sencilla de poder detectarlo. Simplemente con fijarse si se les hace bola al comer siempre hacia el mismo lado. Si es así, el misterio está resuelto y podrás contar con nosotros, la Clínica dental Cubdens, para que lo tratemos. Siempre es conveniente corregir cuanto antes cualquier mal hábito. Porque cuando la mandíbula no encaja a la perfección, se queda cruzada provocando anomalías en su desarrollo. Hasta en algunas ocasiones llega, incluso, a apreciarse levemente a simple vista porque el hueso y los dientes se colocan asimétricos. Bueno por hoy nos detendremos aquí. En la parte 2 nos ocuparemos de la manera que algunos países se ocuparon de estos asuntos y de las consecuencias que puede tener la despreocupación del tema. Porque ya sabes en la Clínica dental Cubdens estamos para cuidar de ti y tus seres amados, porque para nosotros que tú tengas una sonrisa en tu rostro en lo más importante. ¡Hola! Hoy, en este espacio de nuestra clínica dental Cubdens, continuamos con la segunda parte del artículo publicado el mes pasado, y, como veníamos hablando, este problema muchas veces es obviado, porque… ¿que problemas puede traer masticar de un solo lado?… y la respuesta es muchos. ¿Cómo podemos solucionar este problema? Para prevenir muchos de estos problemas, hoy en día en países como Estados Unidos se ha instalado la costumbre de llevar a los niños al dentista en el primer año, pero en nuestro país se hace de forma muy tardía, o cuando hay una dolencia. Es importante detectar cuanto antes este problema, para así solucionar muchas molestias porque las soluciones serán más sencillas. En algunos casos bastaría con simplemente motivar al niño con juegos para que mastique por el otro lado. Es verdad que muchas veces, la corrección de hábitos como la respiración oral, la interposición lingual, el chupeteo del dedo de una determinada manera, corrige por si sola una alteración del desarrollo. En muchos otros casos, es necesario corregir el Cabe recordar que una boca que no puede masticar bien, ya sea porque los dientes están mal colocados, por una erupción anómala de un cordal, una prótesis mal diseñada…, va a llevar tarde o temprano a problemas de otros niveles que no se van a quedar sólo en la boca. Más allá de la estética La ortodoncia está de moda, pero las razones para hacerla es muy distinta para el paciente y para el odontólogo. Como primer punto primará la estética, y el odontólogo querrá corregir la morfología de la boca y mejorar su funcionalidad. Debes saber que siempre en el caso de los implantes, es muy común y recomendable realizar una ortodoncia previa, ya que poner implantes en una boca que no tiene un buen equilibrio va a condicionar la función tanto a corto como a largo plazo, y esto sería como comprarle asientos nuevos a un auto que no le funciona bien la mecánica. De manera que no somos capaces de pensar de manera correcta utilizando solo una parte del cerebro, nuestra boca no funcionara correctamente si solo se tiene contacto con dos dientes al masticar. De la misma manera que para nuestra vida cotidiana no utilizamos una sola parte de nuestro cuerpo para nada, no deberíamos hacer otra cosa con la boca y masticar sólo por un lado. La colocación, integridad y utilidad de los dientes está muy relacionada con lo bien o mal que trabaje la boca, y a la inversa. Hemos llegado al fin de nuestro blog, desde ya, muchas gracias por leer nuestro artículo completo. Así que ya sabes, estemos atentos a cómo mastican nuestros niños, porque así no solo podremos ahórrarnos dinero, sino que
Las dietas ricas en carbohidratos y grasas trans son peligrosas para nuestros dientes

¡Hola! Hoy, en nuestro espacio de blog de la Clínica dental Cubdens, hablaremos sobre como ciertas dietas, más específicamente en este caso las ricas en carbohidratos y grasas trans, afectan nuestra alimentación y juegan un papel clave en nuestra salud. Y bueno, llegados a este punto que es el que nos interesa explicar, te invitaremos a que leas nuestro artículo. ¿La dieta en general también tiene un efecto, positivo o negativo, sobre la salud de nuestro dientes y encías? Pues sí, pero esto va más allá de un alimento o nutriente específico como es el azúcar. De hecho, un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad de Washington en Seattle muestra que las dietas ricas en alimentos pro-inflamatorios, caso de los carbohidratos y las grasas trans, aumentan, y mucho, el riesgo de que perdamos nuestras piezas dentales. Georgios Kotsakis, director de esta investigación publicada en la revista Clinical Nutrition explica “los efectos deletéreos de los patrones dietéticos cariogénicos sobre la pérdida dental están bien caracterizados, pero la contribución de la inflamación sistémica transmitida por la dieta permanece inexplorada. Estudios recientes han revelado el papel protector de algunos nutrientes específicos sobre la salud periodontal. Sin embargo, todavía no se ha podido establecer que la dieta en general sea un factor de riesgo modificable para la salud bucodental”. Más calorías, menos dientes Para realizar la investigación, los autores analizaron los historiales dentales y los hábitos dietéticos de 6.887 adultos participantes en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos. Y asimismo, dividieron a los participantes en cuatro grupos en función del grado, mayor o menor, de inflamación potencial asociado a su alimentación, para lo cual utilizaron el denominado ‘Índice de Inflamación de la Dieta’ (IID). Pero, ¿qué es este IID? Pues, para explicarlo de manera fácil, un parámetro que indica los niveles sistémicos (un conjunto de organismos) de citoquinas proinflamatorias asociados al consumo de unos nutrientes específicos. Así, y cuanto mayor sea la inflamación promovida por los nutrientes contenidos en la dieta, mayor será el índice inflamatorio de ese tipo de alimentación. Como ha indicado Georgios Kotsakis, “consideramos que los pacientes seguían una dieta pro-inflamatoria si su alimentación era particularmente rica en carbohidratos, grasas trans o conllevaba una elevada ingesta calórica”. Los resultados de esta investigación mostraron que, comparados frente a aquellos en el cuartil más bajo de IID, los adultos en el cuartil más alto habían sufrido de media la pérdida adicional de 0,84 piezas dentales. Una diferencia notable, prácticamente la pérdida de un diente, relacionada directamente con la dieta y que se mantuvo invariable en todos los subgrupos de edad, incluido el de mayores de 50 años. El director de la investigación afirma, “es importante seguir una dieta rica en alimentos antiinflamatorios, caso de los ácidos grasos omega-3, la fibra y la vitamina D, para prevenir la aparición de enfermedades inflamatorias”. Higiene y alimentación En conclusión, y con objeto de evitar la pérdida de nuestras piezas dentales, debemos prestar especial atención no solo a nuestra higiene oral, sino también a nuestra alimentación durante toda la vida, dado que la dieta de nutrientes pro-inflamatorios aumenta el riesgo de perdidas dentales a cualquier edad. Finalmente los autores concluyen, “la adherencia a una dieta antiinflamatoria se asocia con una menor pérdida de piezas dentales. Así, nuestros resultados sugieren que los patrones dietéticos son un factor modificable para la pérdida dental en la población adulta y apoyan la prevención de la pérdida de piezas dentales en la agenda de intervenciones dietéticas de salud pública para prevenir las enfermedades inflamatorias crónicas”. Como hemos observado el cuidado de nuestros dientes no consta solo de una buena higiene, sino también una buena alimentación, nuestro cuerpo es un todo y como cualquier máquina, si un engranaje falla toda la maquina lo hace. Pero no se preocupe, para ayudarlo con su boca estamos nosotros, confié en Clínica dental Cubdens, ¡Juntos haremos que su sonrisa sea la parte de su cuerpo la cual quiera lucir orgulloso! ¡Hasta la próxima!
¿Sabías que comer entre horas puede dañar tus dientes?

Alimentos sanos para picar entre horas Es verdad que la Medicina tiende hacia una máxima: “comer menos y más veces”. Esto puede sonarle contradictorio al consejo del Colegio de Dentistas de Alicante. Pero nosotros no decimos que no podemos picar, pero sí que hay ciertos alimentos mejores que otros. Verduras crudas, frutas y frutos secos, queso o yogur, son alimentos recomendados por el Consejo General de Nutricionistas de España para evitar la caries. Por ejemplo, una manzana pueden servir para mitigar la sensación de vacío en el estómago y en su masticación la producción de ácidos en la boca es mínima. Lo que sí es seguro es que tenemos que evitar los alimentos azucarados, ya que una vez entran en la boca estos junto con la salivación de la boca producen ácidos. Además, cuanto más frecuentemente se consuman y más tiempo estén en la boca, más ácidos provocan. Estos son los bocatas poco aconsejables, según el Consejo de Nutricionistas, los que están basados en golosinas, bollería industrial, chicles y bebidas con azúcar, aperitivos fritos de patata, trigo o maíz, chocolates con azúcar, galletas dulces o saladas, etc. En las ingestas tradicionales, como desayuno, almuerzo y cena, se produce más saliva. Es por eso, que el daño de los ácidos es menor en estos momentos, aunque mayor cuando se come entre horas. ¿Cuándo comer para no dañar los dientes? El Colegio de Dentistas de Alicante explica que para disfrutar de unos dientes y encías sanos es fundamental saber cuándo debemos comer, ya que los alimentos ingeridos durante una de las grandes comidas del día son menos dañinos. «Todos sabemos que la saliva es fundamental para una buena digestión. Lo que no tenemos tan presente es que ésta contribuye a reducir los efectos negativos que los ácidos de los alimentos tienen sobre los dientes y encías», apunta el presidente del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante, José Luis Rocamora. El consejo que te daremos en Clinica Dental Cubdens es que, claramente evitar picar entre horas es a veces imposible. Pero aplicar la correcta higiene a nuestra boca es posible. Siempre que pequemos con aperitivos, debemos lavarnos los dientes para así minimizar los daños. Así evitaremos la posibilidad de que los ácidos que provoca el azúcar puedan generar caries o enfermedades de las encías. Además de la higiene, si se toman tentempiés poco aconsejables estos deberían ir acompañados de otros alimentos como frutas y hortalizas frescas, pan o frutos secos. Así se reduce también la producción de ácidos. Y claro no olvides de visitar a tu dentista, de esta manera si algo ha salido mal aun cuando hallas tomado todas las precauciones podremos detectarlo a tiempo y solucionarlo de la manera más simple. Muchas gracias por haberte tomado el tiempo de leernos aquí, en nuestro blog. ¡Hasta la próxima!
¿Cómo el consumo de alcohol afecta a nuestra salud bucal?

Existen diversos hábitos que favorecen de forma directa la aparición de enfermedades bucales. Una salud general debilitada, una mala higiene bucodental, la mala alimentación o el tabaquismo son los factores de riesgo más conocidos que están claramente relacionados con las enfermedades bucodentales, pero también tiene una incidencia importante el consumo excesivo de alcohol. El alcoholismo Según datos de la última encuesta epidemiológica del Ministerio de Sanidad, la cifra de españoles que hace un consumo de alcohol excesivo y problemático para su salud se mantiene inalterable, estimándose que más de 1 millón y medio de ciudadanos de este país mantiene una ingesta cotidiana de bebidas alcohólicas considerada de riesgo. Si bien el alcohol está aceptado socialmente, no debe olvidarse que se trata de la droga más consumida en nuestro entorno y que causa una enorme cantidad de problemas sanitarios y sociales. El alcoholismo es una enfermedad crónica y progresiva caracterizada por una incapacidad para controlar la ingesta de bebidas alcohólicas, con repercusiones importantes sobre la salud física y psicológica. La ingesta de alcohol afecta a la cavidad bucal, a la mucosa oral y a los dientes. Consumido de forma habitual, repercute en la salud bucodental y en la estética oral. Efectos del alcohol El alcohol etílico o etanol es el componente activo esencial de las bebidas alcohólicas. Además de su efecto demostrado en el organismo, también afecta a la cavidad bucal. Por un lado estaría su efecto estético: produce tinción de los dientes y genera mal aliento. Por otro, y no menos importante, estaría la aparición de diversas patologías bucales, que van desde afecciones en la mucosa bucal a caries, erosiones en los dientes, inflamaciones gingivales e incluso cáncer, sin contar que aumenta la posibilidad de la perdida de piezas dentales y que imposibilita la posibilidad de la colocación de implantes dentales. Y es que está demostrado que el alcohol, en contacto con la mucosa oral, es capaz de producir alteraciones en su morfología en forma de atrofia epitelial. El metabolismo del etanol produce acetaldehído, una sustancia química tóxica y carcinógena que daña tanto el ADN de las células como las proteínas. Ello supone un incremento de la susceptibilidad de dicho tejido frente a otros carcinógenos químicos, lo que de hecho abre la puerta a que otros hábitos cancerígenos, como el tabaquismo, afecten en mayor medida. Y es que pareciera que no terminan, ya que es importante señalar que muchos de los cánceres de boca, garganta y laringe son atribuibles al consumo frecuente de bebidas alcohólicas. De hecho, el cáncer bucal es uno de los diez más frecuentes a nivel mundial y de los más agresivos. El consumo excesivo de alcohol también reduce la producción de saliva, una situación que provoca deshidratación de la cavidad bucal y un aumento de la placa bacteriana que es la principal causa de enfermedades periodontales. Esa sequedad de la boca también está detrás de la aparición de la halitosis. Las bebidas alcohólicas pueden modificar la acidez natural de nuestra boca, que ronda entre el 5,6 y el 7,6. En el caso de combinados con bebidas ácidas carbonatadas, como los gin-tonic, nos podemos encontrar con pH inferior a 2,5 –muy por debajo del rango de 4,5–, en el que los efectos de erosión y desmineralización de los dientes son evidentes. Al efecto que produce el etanol de las bebidas alcohólicas en nuestra boca hay que sumar la alta concentración en muchas de esas bebidas de azúcares y carbohidratos, sustancias que «alimentan» la placa bacteriana, que ataca directamente al esmalte dental, lo que a su vez provoca la aparición de caries. Para cerrar Es evidente que por tomarnos un vino o un combinado no vamos a sufrir patologías bucales, pero hábitos de vida en los que este tipo de bebidas sean muy habituales, acompañados de una falta de higiene bucal, pueden provocar a la larga la aparición de problemas graves de salud. Y los estudios clínicos así lo demuestran, con una presencia de periodontopatías (bien gingivitis, bien periodontitis) del 80% en personas alcohólicas. Es importante que las personas que habitualmente consumen alcohol se autoexaminen la boca frecuentemente para detectar cualquier signo de afección bucal, tanto en dientes como en encías y lengua. Y, como siempre, la mejor ayuda ante cualquier duda se solucionará con una visita a nuestro profesional odontólogo, quien nos aconsejará sobre los mejores hábitos de vida para poder disfrutar de una excelente salud bucal durante muchos años. Hablando ahora de las personas con dependencia alcohólica, a saber que son un grupo poblacional de riesgo, por lo que necesitan buscar ayuda médica profesional y extremar las medidas encaminadas a proteger su salud bucodental. Visitar regularmente al odontólogo permitirá detectar a tiempo cualquier problema potencial antes de que se convierta en un proceso grave que pueda comprometer al paciente. Llegamos al fin La mayoría ha ingerido alcohol alguna vez, pero lo importante es no caer en el exceso y siempre concurrir al dentista para realizar los controles de rutina, así usted podrá disfrutar de una sonrisa de película y siempre recuerde que en Clínica Dental Cubdens estamos para ayudarlo.
Razones por las que erradicar el tabaquismo

Hoy en Clínica dental Cubdens hablaremos de un tema que quizás sea cliché ya que se ha hablado mucho, pero no deja de ser un problema serio en la sociedad, el tabaquismo. Debido a que la boca es su puerta de entrada en el organismo, el tabaco es el peor enemigo de los dientes y particularmente de las encías, siendo sus efectos nocivos a un nivel que se hace muy llamativo, ya es que esta adicción contribuye directamente al desarrollo de enfermedades periodontales (de la encía) tales como la gingivitis o la periodontitis, ocasionando a los fumadores problemas muy desagradables y visibles, pero gran parte de la sociedad hace caso omiso. En este caso citaremos a “Miguel Carasol, Presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA)”, y a “Francisco Rodríguez Lozano, Presidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT)”, que explican los efectos más nocivos del tabaco en nuestro boca, y claro en nuestra salud en general. Más halitosis El tabaco provoca un olor propio, sumado al producido por otras sustancias que se añaden a los cigarrillos, como el alquitrán y múltiples aditivos, lo que genera el llamado aliento de fumador. Siendo esto un olor muy característico en el aliento, esto agrava la halitosis que es originada por otras causas. Otros efectos del consumo de tabaco que potencian la aparición del mal aliento están relacionados con la sequedad e irritación de las mucosas de la boca y de las vías respiratorias y digestivas altas que produce su consumo, lo que contribuye a la falta de oxigenación e higiene de la boca. Dientes amarillos El cambio en el color de la dentadura, normalmente a un tono amarillento, es uno de los signos característicos de los más evidentes y antiestéticos ocasionado por la acción del tabaco sobre los dientes, lo que es un reflejo del mal estado bucodental que puede ocasionar esta adicción. Reducción de los sentidos del gusto y olfato Es un efecto conocido y altamente desagradable para quien lo experimenta. Debido a la acción del tabaco, el fumador desarrolla una limitación creciente en sus capacidades olfativas y de percepción de los sabores, especialmente para los salados, por lo que incluso aumenta la probabilidad de generar un incremento en la tensión arterial al abusar de forma inconsciente de la sal. Sin embargo, las encías enfermas no sangran lo que debieran Debido a que el tabaco disminuye el riego sanguíneo de las encías, éstas presentan un color más pálido y parecen menos inflamadas de lo que realmente están, por lo que la enfermedad periodontal suele estar enmascarada en los fumadores, al ser menos frecuente y patente uno de los principales signos de alarma que llevan a muchas personas a consultar a su dentista o periodoncista: el sangrado de las encías. Esto genera que el fumador deba ser consciente de esta particularidad, visitando a su dentista de forma reglada, aunque piense que sus encías están bien. La encía se defiende peor El humo de los cigarrillos está compuesto por unos 4.000 constituyentes que son farmacológicamente tóxicos, mutagénicos y, de estos, unos 400 son carcinogénicos. Lo que hace que los fumadores tengan una disminución clara de las defensas de la encía frente al ataque bacteriano, lo que claramente genera un aumento de forma significativa de la susceptibilidad a la infección periodontal. Más periodontitis Los fumadores no sólo tienen tres veces más riesgo de sufrir una periodontitis y de que ésta progrese más rápidamente, sino que en estas personas se suele retrasar mucho más el diagnóstico y, por lo tanto, la puesta en marcha del tratamiento más oportuno para esta enfermedad, generando que una recuperación más lenta y tediosa. Peor respuesta al tratamiento periodontal básico Después del tratamiento inicial, que incluye la mejora de las medidas de higiene oral por parte del paciente, el raspado y alisado radicular, los resultados de los estudios de investigación indican que la respuesta es peor en los fumadores, comparado con los no fumadores. El 90% de las periodontitis que no responden convenientemente al tratamiento convencional de la enfermedad periodontal se dan en fumadores. La cirugía periodontal es menos eficaz En los casos avanzados de periodontitis, cuando es necesario realizar cirugía periodontal, los resultados son menos favorables en los fumadores respecto a los pacientes que no fuman para agravar más la situación. Igualmente, cuando se intenta cubrir la raíz expuesta de un diente mediante cirugía injertos de encía, los resultados son mucho menos predecibles en pacientes fumadores. Mayor tasa de reaparición de la periodontitis El tabaco es un factor esencial en la recurrencia de la enfermedad periodontal y también representa un mayor riesgo para la pérdida de piezas dentales durante la fase de mantenimiento periodontal, lo cual es esencial para mantener una dentadura saludable toda la vida. Más fracasos de los implantes dentales Los fumadores tienen por lo menos dos veces más tasa de fracasos en el tratamiento con implantes dentales que los no fumadores. Por tanto, fumar está considerado como un factor predisponente al fracaso en implantes, siendo un factor de riesgo esencial en la etiología de la periimpantitis (infección del implante). Mayor retraso en la curación de las heridas La disminución de las defensas y del riego sanguíneo en las encías de los fumadores no solo facilita el riesgo de infecciones, sino que también reduce significativamente la capacidad de reparación de estos tejidos haciendo más lenta de forma notable la cicatrización de las heridas, tanto traumáticas como quirúrgicas. Lo cual conlleva a un mayor gasto de dinero y de tiempo en cuidados. Mayor riesgo de cáncer oral El tabaco es muy irritante y contiene un alto número de sustancias cancerígenas, entre las que destacan la nicotina y el alquitrán. Si además de fumar se añade el consumo de alcohol, lo que es bastante frecuente, el riesgo de sufrir cáncer oral se eleva considerablemente, siendo ésta la patología más dramática de la boca, tanto por su elevada mortalidad como por las secuelas graves y estéticas que genera esta terrible enfermedad. Gracias por leernos Así que ya sabes, siempre es recomendable
Así afecta a la salud bucodental el rendimiento deportivo

Hoy daremos comienzo a una serie de 2 blogs sobre como anuncia el titulo el rendimiento deportivo y la salud bucodental, en los cuales tocaremos temas como nutrición, cuáles son sus afecciones y enfermedades más comunes, pero no nos detengamos mucho en la introducción, vamos allí. Deportistas y salud bucodental Es sabido que los deportistas son uno de los grupos de la población más concienciado con su salud bucodental. Estadísticas revelan que un 88,5 % de este grupo se muestra preocupado por el cuidado de su boca, debido a la relación q esta tiene con su salud general, en comparación con el 64% de la población total, aunque sólo el 25% comprende la influencia que puede tener en su rendimiento deportivo, según se desprende de la encuesta realizada. Comúnmente los deportistas tienen hábitos de higiene diarios muy superiores a la media. No sólo acostumbran a cepillarse los dientes con más frecuencia, sino que tienden a emplear elementos de limpieza complementarios como el hilo dental, los enjuagues y el irrigador de forma más habitual que el resto de la población, ha explicado la odontóloga, Patricia Zubeldia. Y es que, los problemas que se originan en la cavidad bucal pueden desencadenar infecciones o molestias en el resto del organismo. En concreto, las afecciones más comunes entre deportistas son dientes sensibles (26%), caries sin empastar (17%) y problemas periodontales (12%). Enfermedades relacionadas con el rendimiento deportivo La aparición de los problemas mencionados anteriormente, especialmente los dos últimos, generan una serie de bacterias que pueden llegar a pasar a la sangre y, en última instancia, extenderse por todo el sistema sanguíneo hasta llegar a comprometer la estructura ósea, dañar tejidos blandos circuncidantes e incluso afectar a otros músculos, tendones y articulaciones. Es por esto, que la experta ha insistido en que una buena salud bucodental evita los problemas musculares y/o articulares que puedan ser contraídos por los deportistas profesionales o amateurs. No obstante, es importante aclarar que no todos los problemas de salud bucales emparentados con el deporte deben estar relacionados con el flujo sanguíneo. En concreto, hay otros más comunes que tienden a pasar desapercibidos, como el bruxismo o la escasa salivación. Algunas enfermedades son productos de factores combinados como el estrés del momento, mesclado con el intenso trabajo físico favorece que los dientes se aprieten con mayor fuerza de lo habitual, esto no sólo puede dañar la dentadura y dar lugar a padecer más sensibilidad dental, sino que también puede derivar en contracturas de las zonas conectadas a los músculos bucales como el cuello o la espalda. Continuamos Como ya veníamos hablando el mes pasado, ya como sabemos, el aumento de la frecuencia cardiaca implica un mayor consumo de oxígeno, por lo que la respiración tiende a acelerarse. Este acto, tal y como ha explicado, provoca la disminución de saliva y la sequedad de la boca que favorecen la aparición de afecciones bucodentales, o que el esmalte dental se pueda ver dañado. Un dato interesante es que los deportistas también experimentan un mayor número de extracción de piezas dentales y de colocación de implantes, específicamente entre un 2,5 y un 4 % más que el resto de la población. Su principal causa es la práctica de deportes de contacto, en los cuales las situaciones generadas por estos crean un mayor riesgo para nuestros dientes debido a los golpes, lo que puede ocasionar heridas abiertas en la encía o en tejidos blandos que estén en contacto en el momento del impacto. Suplementos alimenticios Paralelamente a lo ya mencionado, los suplementos alimenticios más comunes en la práctica deportiva son también el origen de «gran cantidad de problemas» de salud bucodental si su consumo no es moderado o no está supervisado. El motivo de que estos complementos alimenticios den lugar a afecciones bucodentales se basa en su composición, ya que cuenta con elevados niveles de azúcares, carbohidratos, minerales y otros elementos que compensan las pérdidas del organismo, pero que a su vez favorecen la erosión dental, la aparición de caries y pueden dañar el esmalte dental debido a su composición ácida. «Hay que mantener un control estricto sobre el consumo de suplementos alimenticios que contengan azúcares, cafeína y otros elementos como los minerales o el sodio, ya que su uso prolongado puede desembocar en problemas comunes como caries o daños en el esmalte», ha apostillado Zubeldia. De la misma manera, los complementos como las bebidas o las barritas energéticas o nutritivas, se adhieren a las piezas dentales, especialmente en sitios poco accesibles, permitiendo la aparición de caries por su elevado contenido en azúcares. Hasta aquí Como hemos observado es esencial para los deportistas acudir regularmente al dentista, ya que por sí solo la buena higiene y el cuidado no basta, siempre es necesario un chuequeo para asegurarnos que todo marcha bien, vente a Clínica Dental Cubdens en Barcelona y juntos haremos de tu sonrisa la envidia de todos.